Mitos sobre la barriga masculina, ¿la cirugía puede eliminarla?

Mitos sobre la barriga masculina, ¿la cirugía puede eliminarla?
Una ingesta moderada de cerveza junto al seguimiento de una dieta mediterránea no provoca aumento de peso Foto: Centro Médico Estético Latorre
Carolina Márquez
Carolina Márquez
Editora y redactora de profesión. Desde hace más de 5 años creo contenido informativo médico-científico, salud y estética.
Creación: 17 sep 2013 · Actualización: 16 jul 2019

Que la estética varonil haya cambiado tanto como la arcaica consideración y aceptación de su prominente barriga es cuestión de simbología. Y de creencia. Mientras que el siglo pasado se caracterizaba por albergar e integrar una noción de madurez y sabiduría en los vientres abultados del sexo masculino, en la actualidad esta tendencia a lo mayúsculo se ha visto afectada por una gran crisis estética.

Ni los hombres con más barriga son más eruditos ni los enormes vientres aportan mayor credibilidad a su trabajo. Y, para más inri, el aspecto desaliñado que acumulaban las mujeres de antaño se ha visto sustituido por un cambio de mentalidad que las convierte en grandes seductoras más allá de los cincuenta.

En la actualidad, lejos de sentirse atraídos por el carácter voluminoso de su tripa, muchos de los pertenecientes al sexo masculino han decidido pasar a la acción para transformar su cuerpo en un lugar apetecible. Y es que, paradójicamente, en la mitad de los casos la barriga es la parte del cuerpo que más varones desearían cambiar.

Aunque la cirugía puede ayudar a reducir y tensar los músculos del bajo vientre, los especialistas insisten en que el bisturí nunca hace milagros. Una dieta equilibrada y combinada con la realización de ejercicios cardiovasculares son fundamentales para eliminar la grasa que se esconde y se acumula bajo el abdomen.

La barriga cervecera, ¿una leyenda?

Así lo determina un estudio elaborado en 2011 por el Hospital Clínic, la Universidad de Barcelona y el Instituto de Salud Carlos III, que corrobora que una ingesta moderada de cerveza junto al seguimiento de una dieta mediterránea no provoca aumento de peso ni mayor acumulación de grasa en la cintura.

El informe, realizado sobre un total de 1.249 participantes con riesgos cardiovasculares, es decir, mayores de 57 años, diagnostica a la cerveza como una bebida saludable si no sobrepasa las dos cañas diarias para las mujeres y las tres para los hombres. Rica en ácido fólico, vitaminas, hierro y calcio, si se consume en cantidades normales ayuda a proteger el sistema cardiovascular y disminuye la incidencia de diabetes e hipertensión.

No obstante, la práctica de ejercicio diario no debería estar nunca reñida con el amor por la cerveza. De lo contrario, tal y como confirma el estudio prospectivo europeo sobre cáncer y nutrición (EPIC), publicado el año pasado por el European Journal of Clinical Nutrition, el efecto del alcohol sobre la adiposidad puede ser irreversible para el cuerpo.

Según los datos recogidos por este estudio, realizado en el transcurso de nueve años sobre una muestra de más de 255.000 individuos, los hombres que toman tres o más vasos diarios de cerveza aumentan en un 50% el riesgo de padecer obesidad abdominal. Un consumo continuado de alcohol puede generar en el organismo tanto un exceso de peso como un aumento desmesurado del perímetro de la cintura.

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¿Por qué el hombre engorda por la barriga?

La genética es la principal culpable de que los hombres alberguen en su vientre la mayor parte del peso que les sobra. Mientras que la mujer, que debido a su función reproductora, lucha constantemente contra la celulitis y la acumulación de tejidos adiposos bajo la piel, el organismo masculino rechaza de forma natural la grasa en muslos y caderas. Por el contrario, ésta tiende a acumularse en el tronco y en el abdomen, sobre todo si el individuo come más de lo que gasta a lo largo del día.

Sin embargo, lejos de un factor puramente estético, la predisposición adiposa que adquiere la barriga del hombre puede resultar muy perjudicial para el mismo. A diferencia de lo que ocurre con la grasa subcutánea de la mujer, que resulta inofensiva en cuanto a salud se refiere, la acumulación de tejido adiposo alrededor de los órganos puede ser muy nociva para el organismo, llegando a provocar el desarrollo de diabetes y enfermedades cardíacas.

Abdominoplastia y liposucción, cirugías sin milagros

A pesar de la gran cantidad de ideas preconcebidas que subsisten al respecto, en materia de reducción ventral no existen bisturís ni varitas mágicas que puedan eliminar la curvatura sin requerir del paciente un esfuerzo previo. En este sentido, para que puedan practicarse cirugías como la abdominoplastia, el cirujano debe encontrarse ante un paciente en buen estado físico que ha sido incapaz de eliminar la grasa localizada a través de las dietas y del ejercicio.

Esta técnica quirúrgica, que retira el exceso de piel y de grasa del vientre y tensa los músculos de la zona abdominal, puede aplicarse en los casos de obesidad moderada en los que se ha perdido la elasticidad de la epidermis. Una intervención altamente indicada para aquellos hombres que quieren recuperar un vientre plano pero que, en cualquier modo, debe estar siempre supeditada a un cuerpo en buena forma física y mental.

Y lo mismo ocurre con la liposucción, que bajo recomendación médica constituye un complemento ideal para combatir los efectos antiestéticos de la barriga masculina. Este tratamiento, que aspira los excesos de grasa de la zona abdominal y ayuda a mejora la silueta, sirve única y exclusivamente para extraer el tejido adiposo que no ha podido eliminarse mediante el ejercicio o las dietas, pero en ningún caso constituye una técnica para bajar de peso.

La constancia sobre la buena condición alimentaria y corporal sigue siendo tan fundamental en la liposucción como el control médico previo. De nada sirve practicar una liposucción sobre una barriga dura y voluminosa si la grasa del paciente en cuestión está localizada alrededor de los órganos y no bajo la piel. 

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Ejercicio y dieta, las llaves para emanciparse de la barriga

Hacer abdominales sin descanso no favorece en ningún caso la aparición de la tan deseada tableta de chocolate. Para que tal fenómeno ocurra, es fundamental que esta práctica esté siempre acompañada de la realización de ejercicio aeróbico que ayude a quemar la grasa localizada y a tonificar el músculo. Correr o ir en bicicleta son deportes que favorecen este proceso, aunque la perseverancia es esencial para que los resultados puedan hacerse visibles en poco tiempo.

Una dieta ligera, es decir, baja en azúcares, carbohidratos y calorías, es esencial si se quiere substituir la barriga por un torso mucho más esculpido y modelado. No abusar en la ingesta de pan y refrescos, beber abundante agua y combinar las comidas con frutas, verduras y ensaladas constituyen partes primordiales del proceso de reconversión hacia una figura masculina libre de curvaturas.

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