Pezones invertidos y lactancia: ¿cuándo es un problema?

Pezones invertidos y lactancia: ¿cuándo es un problema?
Licenciada en Periodismo y Máster en Relaciones públicas y Gabinetes de Comunicación. Me encanta escribir y comunicarme con los demás. Actualmente, redacto contenidos y artículos en Multiestetica.
Creación: 12 abr 2016 · Actualización: 24 may 2019

Los pezones invertidos son una de las alteraciones ginecológicas más comunes. Las mujeres que padecen este problema tienen el pezón retraído, no proyectado hacia el exterior, que es como se encuentra en un pecho normal.

Este problema afecta a entre un 5 y un 10% de la población femenina y puede padecerse de nacimiento o aparecer posteriormente. La anomalía, además, puede darse en ambos pezones o solo en uno de ellos.

¿Qué es el pezón invertido?

Se habla de pezón invertido cuando el pezón no se proyecta hacia el exterior, ni siquiera a causa del roce o el frío. Si se tiene el pezón invertido (también conocido como pezón plano o pezón umbilicado) desde la infancia no hay motivo para la preocupación. Si el problema aparece posteriormente (pezón retraído secundario) es conveniente consultar inmediatamente con el especialista para descartar que pueda deberse a alguna anomalía grave, como cáncer de mama, dolencia que suele asociarse a este problema. El pezón retraído, que no invertido, no es congénito y puede ser síntoma, también, de procesos inflamatorios. Si detectamos que nuestro pezón ha cambiado y se ha retraído, no muestra su proyección exterior natural, es indispensable acudir al médico para que descarte que se trate de un pezón retraído secundario y, por tanto, que detrás se encuentra otra afección de mayor complejidad.

Descartada la existencia de alguna enfermedad, aquellas mujeres que tienen pezones invertidos no tienen por qué tener problemas a la hora de amamantar a sus bebés, salvo que tengan que operarse porque padezcan pezón invertido en grado III.

El pezón, como tal, no interviene en la producción de leche materna, por lo que una mujer con pezones invertidos tiene la misma capacidad para producir leche que otra mujer que no tenga este problema. En su interior se encuentran los conductos galactóforos, así como tejido muscular que conecta dicho pezón con las glándulas mamarias. Cuando se tiene pezón invertido, estos conductos son muy cortos, por ello el pezón se encuentra retraído, no está proyectado al exterior.

De este modo, a pesar de que no esté relacionado con la producción de leche, este retraimiento sí puede impedir o perjudicar la lactancia puesto que el bebé tendrá dificultades para engancharse al pezón y, por tanto, para mamar. Los expertos estiman que más de la mitad de las mujeres que tienen pezón invertido congénito tiene problemas para dar el pecho a sus hijos.

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Cómo conseguir la proyección del pezón en casos de pezón invertido congénito

Para que el pezón se proyecte hacia el exterior hay métodos que pueden facilitar la lactancia, pero no en todos los casos es posible. Existen diversos grados de pezón invertido. El grado I y el grado II no afectan a la lactancia, pero el grado III sí puede suponer un problema.

Lo habitual es que el pezón se proyecte hacia afuera con la manipulación, por lo que la boca del bebé será suficiente por sí sola para que el pezón vuelva a su posición proyectada y se pueda amamantar sin ninguna dificultad.

En el caso del grado III la manipulación no consigue proyectar el pezón hacia el exterior, por lo que solo la cirugía podría solucionar la anomalía. Pero dicha solución solo es a nivel estético, es decir, una intervención quirúrgica para revertir un pezón invertido congénito de grado III permitirá a la mujer que su pecho muestre una apariencia armónica y bella, puesto que el pezón, o pezones, aparecerá proyectado con un resultado natural. Pero, como la causa de este retraimiento era la longitud de los conductos galoctófotos, al cortarlos con la cirugía, se frena la salida de la leche por medio del pezón, por lo que no se podrá amamantar en el futuro.

La cirugía para solucionar el pezón invertido de grado III es ambulatoria y solo se administra anestesia local. No conlleva, por tanto, ingreso hospitalario y el posoperatorio no es doloroso, aunque sí algo molesto.

Por último, queremos señalar que hasta hace unos años se recurría a métodos como el de Hofman para estimular el pezón y que este saliera hacia afuera. Algunos especialistas recomendaban la práctica de este método durante el último trimestre de embarazo, pero en la actualidad ha quedado demostrado que esta actividad no tiene posteriormente ninguna incidencia a la hora de facilitar la lactancia y además puede producir contracciones prematuras, por lo que se desaconseja su práctica.

Por tanto, si se tiene el pezón invertido, se podrán llevar a cabo técnicas manuales para estimularlo antes de que el bebé succione o, en el peor de los casos (grado III), técnicas quirúrgicas para corregir esta anomalía mamaria.

Pezones invertidos y lactancia

Cuando se tiene pezón invertido en grado I o II se recomienda que la lactancia comience lo antes posible, procurando que el bebé tenga la boca muy abierta antes de coger la areola.

La estimulación del pezón antes de ofrecer el pecho puede ser una manera de facilitar la lactancia. En estos casos se aconseja usar brevemente el sacaleches o aplicar frío sobre el pezón para favorecer que salga hacia afuera.

En caso de que la madre tenga pezones invertidos se desaconseja que durante los primeros días se le ofrezcan al bebé chupetes o tetinas de biberón, ya que si se acostumbra a succionar de este tipo de elementos puede acabar rechazando el pecho materno.

Por tanto, en la mayoría de los casos, tener pezones invertidos no implica que haya que renunciar a la lactancia, salvo en el caso del grado III, que, como hemos dicho, sí impide la lactancia. Si se padecen pezones invertidos de grado I y II, la lactancia dependerá de varios factores, entre ellos, la voluntad que tenga la madre de amamantar a su bebé.

Ante la duda, lo mejor que se puede hacer es consultar con los profesionales. En Multiestetica contamos con la mejor selección de profesionales en cirugía mamaria y pezón invertido que analizarán cada caso de manera especial, estudiarán el grado que presenta y valorarán la mejor opción para que sea compatible la lactancia con la existencia del pezón invertido congénito, siempre que ello sea posible. Cuando ello no sea así (pezones invertidos congénitos de grado III), y la lactancia sea incompatible, serán estos también los médicos que conseguirán solucionar el retraimiento para darle al pecho la apariencia natural que el seno femenino tiene.

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