5 signos para reconocer una piel sana

5 signos para reconocer una piel sana
Pia Castillo
Pia Castillo
Periodista. Mi pasión es comunicar, dando a conocer información útil y veraz, que aporte a mejorar la calidad de vida de las personas.
Creación: 2 abr 2015 · Actualización: 25 nov 2020

Una piel sana se ve y se nota. Es lo que todo el mundo quiere y por eso, existen unos cuidados que debemos mantener para conseguir una dermis saludable. Pero ¿qué entendemos por una piel sana y cuáles son sus características? Hacemos un repaso por las 5 pautas que debe cumplir una piel sana.

Mantener una piel visiblemente sana parece ser tarea fácil, pero en la práctica no es tan sencillo. Hay muchos factores externos que inciden en la salud de nuestra piel, entre las que están los rayos ultravioletas, las toxinas del ambiente, una mala alimentación, bajo consumo de agua, tabaquismo, abuso de alcohol, dormir mal y andar estresados.

Aunque no lo creamos todo lo anteriormente descrito tiene una incidencia directa en la apariencia y salud de nuestra piel.

Así mismo, cada persona tiene una piel diferente con sus rasgos y sus cuidados específicos, pero existen unos signos que nos demuestran que nuestra piel está sana.

piel sana
Piel suave y color uniforme, son los primeros factores que denotan una piel saludable

5 Pautas que debe cumplir una piel sana:

1. Un color uniforme

En el mundo existen diferentes etnias, cada una con su típico color de piel. No será lo mismo que hayamos nacido en Suecia que en Cuba, o que nuestros padres tengan antepasados africanos u orientales. Por eso, una piel sana será del color de la que sea su etnia correspondiente.

Existen grandes categorías de color de la piel a nivel mundial: en los extremos encontramos la piel blanca típica del norte de Europa frente a la piel negra característica de África. Entre estos dos colores encontramos rangos intermedios, donde por ejemplo nos encontramos los españoles o italianos, con un tono algo más oscuro y un fototipo medio que nuestros vecinos europeos, los colores más amarillentos de los indios o los tonos más verdosos de los asiáticos. Es obvio que debido a la multiculturalidad del mundo habrán tonos intermedios, pero lo importante es que cada persona mantenga el tono que genéticamente es su color natural.

El envejecimiento de la piel y agentes externos como puede ser el ambiente, el sol, enfermedades, etcétera, pueden inducir a alteraciones en la actividad de los melanocitos que desembocará en una producción irregular de la melanina y el consecuente color alterado de la piel. Esta pigmentación de la piel dejará de distribuirse de manera uniforme en las capas basales y se dispersará en la zona alta de la piel (epidermis) creando manchas, como las que no salen al tomar mucho el sol.

Por tanto, para tener una piel sana se debe mantener el funcionamiento natural de las células y la repartición de la melanina, lo que supondrá un tono neutro en nuestra piel.

Si hemos perdido este tono uniforme, podemos combatirlo con tratamientos terapéuticos con cosméticos específicos como retinol e hidroquinona o tratamientos médicos como los peelings.

2. Piel suave

A diferencia de lo que se podría pensar, a medida que pasan los años nuestra piel tiende a espesarse. Esto es debido al aumento de la capa superficial por la acumulación de queratina epidérmica con el paso del tiempo. Además, la piel se reseca y disminuye la renovación de las células basales de la epidermis.

Poco a poco la piel se engrosa por varios factores: la rugosidad, la pérdida de color y brillo, la alteración de la textura y, sobre todo, la acumulación de los pigmentos. ¿La solución? Exfoliarse la piel a menudo para eliminar todas estas capas superficiales que impiden la renovación saludable de las células de la dermis. Hay diferentes niveles de peeling y en cualquier centro estético nos recomendarán cuál es más adecuado para nosotros. También se pueden utilizar cremas exfoliantes a base de ácido glicólico o salicílico.

3. Textura compacta

Una piel lisa y sólida, es también una piel compacta sin imperfecciones ni pieles que puedan afear nuestro rostro y cuerpo. Cuando la piel envejece, las fibras de colágeno y elastina, que forman la matriz celular, se desordenan, se desestructuran y son más escasas. Es por eso, que una piel sana supone un equilibrio entre estas estructuras para conseguir una superficie lisa y homogénea.

Con los años y las enfermedades de la piel, ésta pierde la capacidad de mantener los niveles normales de sustancias naturales y proteínas lo que implica que la piel pierda su textura normal.

4. Piel no grasa

Las glándulas sebáceas de la piel producen los aceites naturales y, en su justa medida, suponen una protección natural para nuestra dermis. Pero una producción excesiva del sebo (aceites de la piel) puede suponer múltiples problemas; brillo; exceso de bacterias, que favorecen el enrojecimiento, las alteraciones y los granos y exceso de células muertas, que aumentan el espesor cutáneo y dilatan poros. Esto supone que se requieran unos cuidados especiales para la piel grasa, entre los que recomendamos productos o tratamientos basados en ácido acetilsalicílico.

5. Piel tonificada y definida

Una piel en buenas condiciones es la que tiene un nivel adecuado de tonificación en su tejido subcutáneo. Es por ello que el envejecimiento de la piel supone una pérdida de este tejido subcutáneo con el consecuente hundimiento y merma del contorno.

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Tener una piel sana, no es solo suerte. No fumar, evitar el alcohol y tomar mucha agua, serán factores determinantes para mantenerla tersa en el tiempo

Consejos para mantener tu piel saludable:

Los 5 factores anteriormente descritos, son claves para reconocer una piel saludable. La gran pregunta es cómo podemos mantenerla así de linda y tersa durante largo tiempo Acá te dejamos algunos consejos que puedes tomar en cuenta para que tu piel siempre luzca bien:

  • Usar diariamente una buena crema hidratante con protector solar, para evitar los efectos de los rayos UV, los cuales son los responsables de las manchas y del envejecimiento prematuro de nuestra piel.
  • Comer frutas y verduras antioxidantes: por lo general las verduras verdes y los frutos rojos son indispensables para ayudar a la oxidación de las toxinas y cumplen un rol fundamental a la hora de eliminar toxinas de nuestro cuerpo.
  • Duerme y descansa bien: está comprobado que un buen descanso asegura una correcta regeneración celular, lo que previene el envejecimiento prematuro y mantiene nuestra piel tersa y joven.
  • Tomar mucha agua: el tomar agua mantendrá la piel hidratada y favorece la producción de elastina. Se recomienda beber al menos 8 vasos de agua al día.
  • Evitar el estrés.
  • No fumar: el tabaquismo está dentro de los primeros culpables del envejecimiento prematuro de la piel y del aumento de las líneas de expresión, debido a la falta de oxigenación.

✅ Si has notado que tu piel está sana, joven y tersa, te invitamos a compartir tus consejos y experiencia en nuestro foro

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