Lipodisolución para la grasa localizada: pros y contras

Lipodisolución para la grasa localizada: pros y contras
Licenciada en Periodismo y Máster en Relaciones públicas y Gabinetes de Comunicación. Me encanta escribir y comunicarme con los demás. Actualmente, redacto contenidos y artículos en Multiestetica.
Creación: 14 jul 2016 · Actualización: 14 jul 2016

La lipodisolución es un tratamiento intradérmico cuyo objetivo es eliminar pequeñas acumulaciones de grasa localizada en zonas como la barbilla, el cuello o las mejillas. También está indicado para acabar con la grasa de las cartucheras, el área periumbilical, el interior de los brazos, las rodillas y la cintura, grasa que no se elimina con dieta ni con ejercicio.

El tratamiento consiste en infiltrar, en el área donde se localiza la grasa indeseada, pequeñas cantidades de fosfatidilcolina (derivado de la lecitina, especie de semilla de soja que se usa normalmente para emulsionar alimentos), vitaminas del grupo B y desoxicolato de sodio, los cuales tienen la capacidad de disolver las células adiposas, para después metabolizarlas y expulsarlas de nuestro cuerpo.

La lipodisolución se considera una evolución de la tradicional mesoterapia, que fue descubierta y usada por primera vez en Francia en 1952 de la mano de Michel Pistor. Desde entonces, ha sido un caballo de batalla en la medicina estética hasta mediados de la década de los años 90. Los resultados que se consiguen son mejores ya que las sustancias son inyectadas, por lo que profundizan más, afectando a los tejidos grasos de manera más eficiente. Por esa razón, es muy importante que el médico determine la superficie de la zona que es posible tratar con este método. De este modo, se evitará que la pérdida de grasa subcutánea cause un efecto «vacío» y los tejidos se vuelvan flácidos.

En líneas generales, el procedimiento se tolera muy bien; los posibles efectos secundarios que pueden surgir son prurito, enrojecimiento, pequeños eccemas, ardor, hinchazón y molestias. Normalmente desaparecen al cabo de varios días, aunque a veces pueden alargarse algunas semanas.

El tratamiento solo prevé la realización de entre 4 y 8 sesiones seguidas; dichas sesiones son mensuales. Durante las mismas, en un espacio corto de tiempo, se introducen las sustancias mediante decenas de inyecciones, lo que puede provocar pequeñas molestias que son tolerables por el paciente. Los resultados son visibles tras algunas semanas de tratamiento, y mejoran significativamente unas semanas después de haberlo concluido.

Otra de las ventajas de este tratamiento, conocido como «liposucción química» es que las células de grasa, una vez disueltas y eliminadas, no aparecen, cosa que sí sucede con la liposucción quirúrgica. Además, no hay que pasar por un quirófano, por lo que se eliminan las molestias y riesgos asociadas al mismo.

En muchos países de nuestro entorno no está muy definida la inyección intradérmica de fármacos debido a la poca información que existe. En nuestro país hay algunos centros que la practican. En todo caso, será el médico el encargado de estudiar cada caso, los pros y contras del tratamiento de manera individualizada, recomendado siempre el mejor método a seguir.

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