Dermatitis: ¿cuántos tipos hay?

Dermatitis: ¿cuántos tipos hay?
Por Multiestetica.com
1 ago 2017

Picor, prurito, sequedad de la piel, eccemas, heridas que sangran, costras, nervios, malestar e inquietud por el picor, enrojecimiento cutáneo, pelo graso o que se cae con facilidad, molestias con determinadas prendas de vestir, costras que supuran… incluso fiebre. Muchos son los efectos de la dermatitis, algunos más llevaderos que otros. Lo importante es conocerlos y saber cómo actuar.

Para ello, es determinante saber qué tipos de dermatitis existen y cuáles son sus síntomas, ya que no todas las dermatitis requieren los mismos tratamientos. Conocer las clases de dermatitis más frecuentes y cómo son sus síntomas nos ayudará a prevenirla, o, al menos, a minimizar sus efectos sobre nuestra piel.

Pero ¿qué es realmente la dermatitis?

La dermatitis es una inflamación de la piel, una enfermedad no contagiosa que se manifiesta en la piel por medio de eccemas, prurito y enrojecimiento cutáneo. Varias son las causas más probables de la dermatitis, aunque las más habituales son hereditarias, digestivas o alérgicas.

No todas las dermatitis están originadas por la misma causa ni se manifiestan de la misma manera, ni requieren el mismo tratamiento. Por eso en este artículo queremos recoger los tipos más habituales de dermatitis, cómo son sus síntomas y qué cuidados debemos seguir para paliar las molestias asociadas y contribuir a su tratamiento.

¿Cuántos tipos de dermatitis hay?

Los tipos más habituales de dermatitis son los siguientes:

  • Dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una afección crónica de la piel bastante común cuyo origen parecer ser hereditario y alérgico, puesto que no deja de ser una reacción alérgica de la piel. En muchos casos, los pacientes que sufren dermatitis atópica también acusan otras dolencias como eczemas, asma y otros tipos de alergias.

Sus síntomas son prurito, costras, picor excesivo, sequedad y descamación de la piel… Suele manifestarse cuando los pacientes son pequeños y continúa ya en edad adulta, aunque con ligeros matices: durante la infancia de puede manifestar en más ocasiones y de manera más severa, pero estos síntomas tienden a reducirse conforme el paciente crece, por lo que la dermatitis atópica mejora de manera importante. Al ser una enfermedad crónica, puede haber periodos en los que la dermatitis está bajo control y otros en los que se manifiesta de manera virulenta. A estos episodios se los conoce como brotes. Dada la gravedad de los mismos, suelen tratarse con cortisona y otros tratamientos que buscan reducir los efectos agresivos de estos episodios.

  • Dermatitis por contacto

Otra enfermedad dérmica bastante frecuente que es alérgica. Se caracteriza por grandes ronchas o ampollas que aparecen en las zonas que han estado en contacto con un material que ha causado la erupción alérgica. Puede ser una prenda de ropa con algún componente específico, una crema, determinado producto de limpieza, una pieza de joyería o de bisutería, un producto químico, un objeto de látex, etc.

Las ronchas o ampollas propias de la dermatitis de contacto se acompañan de quemazón, picor, hinchazón de la piel y enrojecimiento. Dependiendo de cómo sea la reacción que se manifiesta tras el contacto, el dermatólogo podrá recomendar corticoides para su tratamiento.

  • Dermatitis seborreica

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Aunque menos frecuente, también es habitual entre los casos de dermatitis. El síntoma es la aparición de costras, caspa y escamas de grasa blancas o amarillentas sobre el cuero cabelludo, así como en la zona de las axilas y las cejas. En algunas ocasiones puede ir acompañada de enrojecimiento de la piel en esa zona y de pérdida de cabello. Suele ser frecuente en los recién nacidos, donde se conoce como costra láctea.

Los orígenes son confusos. Se cree que no es una afección alérgica y que su aparición está más relacionada con el estrés y los nervios que con otra cosa, aunque también podría estar causada por trastornos hormonales. Tener la piel grasa, sufrir acné y otras afecciones cutáneas o utilizar productos con alcohol también pueden originar dermatitis seborreica. Por último, nos gustaría apuntar que algunos especialistas relacionan determinadas enfermedades neurológicas con este tipo de dermatitis, por lo que esta causa también deberá tenerse en cuenta.

El tratamiento para controlar la dermatitis seborreica se basa en el uso de champús y lociones de ácido salicílico, zinc, ketoconazol, alquitrán de hulla, selenio y resorcina con propiedades anticaspa y antigrasa.

  • Dermatitis por estasis

También conocida como dermatitis hipostática, gravitacional, ocre o lipoesclerosa, en este tipo de afección las ronchas y eccemas aparecen en las piernas (fundamentalmente en el área de los tobillos y la zona anterior de la pierna), junto a manchas oscuras, y está ligada a problemas de circulación como hipertensión venosa de las extremidades inferiores. Suele aparecer en mujeres de edad madura o durante la tercera edad, en pacientes con problemas de circulación en las piernas e insuficiencia venosa.

El tratamiento de la dermatitis por estasis es más complicado que los casos anteriores. Cuando los síntomas son muy molestos el dermatólogo puede recetar corticoides y emolientes para recudir la inflamación e hinchazón de las piernas.

  • Dermatitis numular

El origen de esta enfermedad es alérgico y suele ser una afección hereditaria. Se manifiesta por la aparición de manchas redondeadas que supuran. Son síntomas también las costras que se forman, así como el picor y la descamación que acompañan a estos síntomas.

Según la gravedad de la dermatitis numular el dermatólogo podrá recomendar el uso de cremas para paliar la sequedad asociada a este tipo de patología. En los casos más molestos, podrá recomendar, además, corticoides y antihistamínicos.

  • Neurodermatitis

La neurodermatitis o liquen simple crónico está ocasionada por un picor y rascado desmedido que hace que la piel circundante se endurezca. Suele estar ligada a problemas emocionales (estados de nerviosismo, ansiedad, estrés, etc.) y, a veces, está asociado a problemas de asma o dermatitis atópica.

Como en otros casos, el médico podrá recomendar el uso de corticoides o de acetonido de triamcinolona para minimizar las lesiones.

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¿Qué cuidados debo seguir?

Lo primero es acudir al médico para que examine nuestros síntomas, recete el tratamiento adecuado y recomiende los cuidados a seguir dependiendo del tipo de dermatitis que tengamos y de la severidad del brote.

Ni que decir tiene que causas externas como el estrés, el cansancio, estados de nerviosismo o tensión… pueden aumentar los síntomas y las molestias asociadas a ella. De ahí que sea recomendable evitar estos episodios.

De modo general, para evitar la aparición de brotes y para mantener la dermatitis a raya los expertos recomiendan extremar el cuidado e hidratación de la piel. El empleo diario de cremas hidratantes contribuye a mantener la dermis hidratada y reduce la sequedad e irritación de la piel. Las lociones y cremas con aloe vera son muy beneficiosas para preservar la hidratación y combatir la sequedad y la descamación.

También podemos aplicar compresas frías para reducir el escozor y el picor. Hervir agua con tomillo e impregnar una gasa en esta solución también puede aliviar los síntomas.

En el aseo diario es mejor optar por productos neutros, libre de aromas y, por supuesto, de alcohol. Esto, unido a las cremas hidratantes, ayudará a sobrellevar de la mejor manera posible esta enfermedad crónica.

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