Di adiós a la toxina botulínica con el blanching, un método eficaz para alisar las arrugas

Di adiós a la toxina botulínica con el blanching, un método eficaz para alisar las arrugas
Licenciada en Periodismo y Máster en Relaciones públicas y Gabinetes de Comunicación. Me encanta escribir y comunicarme con los demás. Actualmente, redacto contenidos y artículos en Multiestetica.
Creación: 23 may 2018 · Actualización: 9 sep 2021

Hablar, reír, llorar, concentrarnos en algo o enfadarnos hace que en nuestra cara se formen unos pliegues que, con el paso del tiempo, se unen a otros factores que la edad también ocasiona, como la flacidez facial. Cumplir años deja, por tanto, huellas permanentes en nuestra dermis que nos hacen parecen más mayores de lo que somos y que nos dan una apariencia envejecida y apagada. Muchos son los tratamientos estéticos antiedad que podemos encontrar, pero no todos funcionan igual.

La investigación en medicina estética avanza a pasos agigantados. Hace unas décadas la toxina botulínica se convertía en el tratamiento de referencia para acabar con las arrugas y aparentar menos años. Ahora le llega el turno al blanching, un método eficaz que aspira a quitarle protagonismo a la mismísima toxina botulínica para convertirse en un tratamiento de rejuvenecimiento facial muy destacado.

¿Qué es el blanching?

qué es el blanching

Es lo último en tratamiento antiedad, un método que consiste en inyectar, de manera superficial, dosis pequeñas de ácido hialurónico directamente en el surco generado por la arruga. Al realizar esta serie de multipunciones directamente sobre la línea de expresión la arruga se elimina y la cara se muestra tersa y lisa.

Pero no solo acaba con las arrugas; este tratamiento consigue tersar la piel del rostro, por lo que es igualmente eficaz para acabar con la flacidez cutánea que el paso de los años genera en la cara. Además, el ácido hialurónico reactiva la producción de colágeno y elastina. Por eso, las mujeres, y también los hombres, que se han sometido al blanching muestran una piel más hidratada y luminosa.

Es un tratamiento indoloro, aunque suele aplicarse anestesia local para evitar posibles molestias durante las inyecciones. En tan solo 20 minutos se consiguen unos resultados naturales. El paciente rejuvenece su rostro en una sola sesión, si efectos secundarios (hematomas, rojeces, inflamación…) ni riesgos para la salud. Aunque ello no es excusa para confiar en cualquiera. La persona que lleve a cabo la inyección del ácido hialurónico en la arruga deba ser médico, especializado en medicina estética con amplia experiencia en tratamientos antiedad y rejuvenecimiento facial.

La infiltración localizada en las arrugas no conlleva reposo ni días de baja. Tras la sesión, la persona que se ha sometido al tratamiento puede retomar su rutina laboral y personal con total normalidad. No hay que seguir ningún cuidado especial. Después de la infiltración el médico suele realizar un masaje en la zona afectada por la inyección para paliar cualquier incomodidad producida por la punción y para distribuir mejor el ácido hialurónico. 

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¿Qué diferencia al blanching de la toxina botulínica?

A tenor de lo descrito anteriormente, a simple vista parece que estemos ante un tratamiento más de belleza para rejuvenecer la piel del rostro, un método antiedad similar a la toxina y que en nada difiere de otros tratamientos, como el propio ácido hialurónico, por cuanto ambos comparten principios.

Nada más lejos de la realidad. La principal diferencia entre el blanching y la toxina radica en el tipo de arruga sobre la que actúa. En nuestra cara, el paso de los años y la gesticulación que empleamos para hablar y expresarnos pueden generar dos tipos de arrugas: las dinámicas y las estáticas. Las primeras son aquellas que se marcan conforme hablamos, reímos, lloramos… o cuando nos enfadamos. Son arrugas gestuales, porque responde al propio movimiento de la cara.

Por su parte, las arrugas estáticas con las que aparecen en el rostro a la par que cumplimos años. Son consecuencia de la falta de hidratación, de la flacidez cutánea, de la tensión marcada por los músculos de la cara. Son arrugas que surgen a causa de la pérdida de colágeno y de elastina; en definitiva, son fruto de la edad.

La mayoría de los tratamientos de medicina estética suelen mejorar, e incluso eliminar, los surcos faciales dinámicos, pero no las arrugas estáticas. Ni siquiera la toxina botulínica incide de manera destacada en este tipo de pliegues. El blanching, en cambio, sí es capaz de actuar sobre estas arrugas estáticas y alisar el rostro con resultados sorprendentes.

Pero hay otra cuestión que diferencia ambos tratamientos: el blanching no cambia la expresión de la cara. Por tanto, a pesar de que se inyecte en las arrugas, el paciente no verá su cara inexpresiva o sus gestos forzados, como sí puede suceder con la toxina botulínica, sobre todo cuando nos hemos sometido a muchas sesiones.

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¿Quiénes pueden someterse a este tratamiento?

candidatos al blanching

En líneas generales, pueden someterse al blanching cualquier persona que tenga arrugas estáticas, esto es, propias de la edad, y que desee rejuvenecer su rostro y mejorar su imagen facial. Pero deben ser arrugas finas, no profundas y sumamente marcadas.

También está aconsejado para aquellas personas que no hayan obtenido resultados satisfactorios con la toxina, bien porque no les haya gustado su apariencia tras la inyección de toxina botulínica, bien porque sus arrugas no se hayan alisado con ese tratamiento, o bien porque en la zona donde tienen estos surcos de la edad no puede aplicarse la sustancia botulínica.

Precisamente por ello, el blanching es perfecto para reducir las arrugas en áreas tan específicas como el entrecejo o la frente. Asimismo, también se puede aplicar para borrar las patas de gallo, el código de barras, las arrugas nasogenianas y los pliegues aparecidos en la comisura de los labios y en las mejillas y que surgen con la edad al reír o hablar. También se puede inyectar en aquellas arrugas del cuello o el escote. Los médicos que emplean esta técnica incluso apuntan a que el tratamiento podría usarse, además, en otras áreas del cuerpo alejadas de la cara, como el empeine, las rodillas y los codos.

El blanching es, por tanto, un tratamiento innovador para acabar con esas arrugas que no se eliminaban con otras técnicas de medicina estética, como el ácido hialurónico o la toxina botulínica.

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