Otoplastia: cómo elegir la técnica adecuada (y muchos más consejos)

Otoplastia: cómo elegir la técnica adecuada (y muchos más consejos)
Imagen del Dr. Sergio González Otero, clínica González & Campos.
Por Dr. Sergio González Otero (González & Campos)
13 dic 2013

Por el Dr. Sergio González Otero de la Clínica González & Campos

Los cirujanos hablamos de otoplastia para referirnos a las operaciones destinadas a modificar la forma o posición de las orejas, lo cual, en la práctica, es referirnos al tratamiento de las orejas de soplillo (también llamadas orejas despegadas, orejas prominentes u orejas en asa), ya que es la deformidad auricular más frecuente.

Cuando hablamos de reparar pérdidas de sustancia por traumatismos, tumores, o tratamiento de grandes malformaciones congénitas, habitualmente hablamos de reconstrucción auricular, aunque también otoplastia sería un término adecuado.

¿Cómo es una oreja bonita?

No he conocido todavía a nadie que me haya dicho que quiera las orejas de tal actriz o modelo. Sin embargo, todo el mundo sabe reconocer los defectos en las orejas ajenas y en las propias.

En mi opinión, la pregunta puede ser respondida de una manera muy simple: unas orejas bonitas son aquellas que no son feas, aquellas que no llaman la atención. Siguiendo este planteamiento, debemos considerar la otoplastia como una operación destinada a recuperar unos parámetros anatómicos próximos a la normalidad estética.

Las orejas de soplillo son una condición casi siempre congénita. Acompañan al niño desde las primeras etapas de su desarrollo psicosocial, por lo que las desagradables burlas a las que se puede ver sometido pueden crearle complejos que perjudiquen a su autoestima durante toda la vida. Por este motivo interesa realizar la otoplastia de manera precoz.

Afortunadamente, los pabellones auriculares pueden operarse desde los 5-6 años de edad, ya que a esa edad éstas han alcanzado prácticamente su tamaño definitivo.

El adulto también puede realizarse una otoplastia, de hecho es una intervención bastante frecuente ya que cada vez nos preocupamos más por nuestro aspecto. Las características del cartílago adulto hace que deba adecuarse la técnica de otoplastia al mismo.

Técnicas de otoplastia

Como ocurre muchas veces en cirugía, hay decenas de métodos publicados, la mayoría de los cuales son ligeras variaciones de métodos anteriores. Algunas técnicas tienen incluso nombres registrados (por motivos comerciales y publicitarios). En realidad muchos métodos se parecen entre sí y podemos agruparlos para hacer un resumen comprensible de los mismos:

  • Técnicas percutáneas (sin incisiones): Son los llamados “métodos del hilo" u otoplastias sin cicatrices. Son técnicas percutáneas (perforamos la piel en determinados puntos, pero no hacemos incisiones lineales) a través de los cuales pasamos las suturas hasta llegar al cartílago, para plegarlo y aproximarlo al cráneo. La principal ventaja de estas técnicas es que el postoperatorio es mucho más cómodo. También al cirujano le llevan menos tiempo. Son técnicas de resultados algo más impredecibles y con mayores posibilidades de recidiva de la deformidad (que las orejas vuelvan a su posición, parcial o totalmente), por lo que se suelen recomendar sólo para casos muy favorables.
  • Técnicas con incisiones cutáneas y manejo conservador del cartílago: Son las más adecuadas para la mayoría de los pacientes y, por lo tanto, las que se hacen con más frecuencia. A través de una incisión realizada en la parte de atrás de la oreja podemos conformar el cartílago mediante rallado en superficie y suturas posteriores. También se pueden aproximar las orejas con suturas entre la concha auricular y la apófisis mastoides del cráneo.
  • Técnicas con incisiones cutáneas e incisiones en el cartílago (con o sin resección del mismo): Estas técnicas añaden al grupo anterior un manejo algo más agresivo de cartílago auricular, habitualmente con resección de parte del cartílago de la concha. Estas técnicas son las más adecuadas para orejas muy separadas porque tengan una concha auricular demasiado desarrollada. También son las técnicas más adecuadas para pacientes con un cartílago poco flexible. Algunas técnicas que entrarían dentro de este grupo por seccionar cartílago se utilizan para conformar el pliegue del antehélix. El inconveniente principal es que presentan un postoperatorio más incómodo y en algunos casos pueden palparse pequeñas irregularidades en las zonas donde el cartílago ha sido seccionado.

Para poder realizar otoplastias con resultados predecibles hay que saber indicar a cada paciente la técnica más adecuada para su caso concreto. En cualquier caso la filosofía de la intervención debe ser:

  1. Ofrecer un resultado estable
  2. Minimizar los riesgos
  3. Minimizar las molestas postoperatorias

¿Qué técnica elegir?

Teniendo en cuenta lo indicado en el apartado anterior, son factores para inclinarnos por técnicas más agresivas (por ejemplo, una otoplastia con resección de cartílago) los siguientes:

  • Paciente de mediana edad
  • Cartílago grueso o poco flexible
  • Cocha articular aumentada de tamaño

Por el contario, podremos optar por otros métodos con mejor postoperatorio cuando nos encontremos con los siguientes factores:

  • Paciente joven
  • Cartílago muy flexible
  • Ausencia de formación del pliegue del antehélix

Estas recomendaciones no deben tomarse como una verdad absoluta, cada paciente debe ser estudiado individualmente antes de elegir la técnica más adecuada.

Al ser una operación electiva y de carácter estético el deber de información del cirujano es especialmente importante. Aunque el paciente suele tener la última palabra en cuanto a la técnica a la que quiere someterse (porque si no le gusta lo que oye se termina yendo a otro cirujano que le dice lo que quiere oír), nuestro deber es actuar con ética y profesionalidad y no realizar una técnica que consideremos inadecuada.

Es preferible que el paciente decida enfadarse con nosotros porque no queramos operarle como quiere a que se enfade con nosotros por un resultado insatisfactorio y, ante un resultado insatisfactorio siempre tendremos la conciencia más tranquila si hemos elegido la técnica adecuada.

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Imagen de Fotolia.

Estudio preoperatorio y elección del tipo de anestesia

La otoplastia puede ser realizada bajo anestesia local y por lo tanto ser una intervención de cirugía menor ambulatoria. En estos casos suele administrarse previamente por vía oral algún fármaco para mejorar el confort (habitualmente una benzodiacepina).

En pacientes no colaboradores puede recurrirse a la sedación intravenosa o incluso a la anestesia general. Estas técnicas anestésicas tienen más riesgo y requieren de una evaluación preoperatoria más extensa y, por supuesto, necesitan de un anestesista y un quirófano adecuadamente preparado, por lo que los costes son mayores.

Técnica quirúrgica más habitual

Las técnicas más habituales (sobre todo en niños y adultos jóvenes) para operar las orejas de soplillo son aquellas en las que se realiza una incisión en la cara posterior de la oreja para exponer el cartílago y se trabaja sobre él limándolo en zonas puntuales, pero sin resección del mismo. De esta manera, pueden colocarse de manera óptima las suturas necesarias para darle forma al antehélix, así como pegar la oreja al cráneo. El último paso de la otoplastia sería la lobuloplastia, es decir, el retoque de la forma, tamaño y posición del lóbulo de la oreja. Se realiza sólo en aquellos pacientes que lo necesitan. La cirugía de lóbulos también puede realizarse de manera independiente. De hecho, es una intervención relativamente común.

La duración de la operación dependerá del tipo de técnica utilizada, de la colaboración del paciente, del grado de la deformidad y de la experiencia del cirujano. También dependerá del tipo de anestesia utilizada (con anestesia local se tarda menos). Por lo general, podríamos decir que una otoplastia bilateral (de las dos orejas) dura entre hora y media y dos horas y media horas.

Vendaje y recomendaciones postoperatorias

Tras la operación el paciente recibe una serie de recomendaciones. Las mismas varían ligeramente en función del cada caso y también de la costumbre de cada cirujano. Suelen incluir la recomendación de llevar una banda elástica que mantenga pegadas las orejas durante las primeras semanas (habitualmente sólo por la noche), el uso de analgésicos y antiinflamatorios y, en muchos casos, la ingesta oral de antibióticos.

Época del año ideal para operarse

El sol es un factor muy negativo para una cicatrización estética. Como con cualquier intervención quirúrgica en zonas expuestas al sol, conviene evitar el verano. En el caso de España los días son mas cortos en diciembre. Así pues, la época del año ideal para realizarse operaciones como esta sería hacia los meses de octubre o noviembre.

No obstante, mucha gente decide operarse en sus vacaciones de Semana Santa o incluso en verano. En estos casos se deben extremar los cuidados postoperatorios y en particular la fotoprotección. Lógicamente, este es un problema mucho menor si se hace una otoplastia sin incisiones (“método del hilo").

Complicaciones posibles

Como en cualquier intervención quirúrgica pueden surgir complicaciones. Afortunadamente, estas son muy poco frecuentes. Las complicaciones más habituales son las relacionadas con la insatisfacción con el resultado obtenido: asimetría en el grado de despegamiento de las orejas, que queden demasiado pegadas (o demasiado poco) para el gusto del paciente o con alguna parte más pegada que otra.

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Es muy importante la comunicación entre paciente y cirujano antes de la intervención, para saber qué tipo de resultado puede obtenerse con la técnica elegida y si este es el resultado que se espera.

En las técnicas con incisiones en el cartílago, existe el riesgo de que el paciente se note pequeñas irregularidades en las zonas donde el cartílago ha sido seccionado.Más infrecuente es la extrusión de alguna de las suturas utilizadas (que alguna de las suturas internas, las que conforman el cartílago, perfore la piel). De producirse, es recomendable retirarla antes de que se produzca una infección. Así mismo, como con cualquier intervención, existen los riesgos propios de una herida quirúrgica en la piel y su cicatrización: intolerancia (rechazo) a las suturas subcutáneas , cicatrices hipertróficas, infección de la herida…Las complicaciones más graves (que son excepcionales, afortunadamente), son las relacionadas con el desarrollo de infecciones postoperatorias incontroladas. Una condritis del cartílago auricular puede terminar ocasionando una pérdida de cartílago y una deformidad muy inestética. En estos casos puede recurrirse en un segundo tiempo a técnicas de reconstrucción auricular mediante el uso de cartílago tomado de las costillas.

Precio de una otoplastia

Esta es una pregunta muy frecuente pero de muy difícil respuesta. Como en cualquier intervención de cirugía estética, en el precio influyen muchos factores. Los costes de los materiales son bajos, al no existir ningún tipo de material protésico, así que el coste total del proceso vendrá determinado principalmente por:

  • Costes fijos de las instalaciones utilizadas.
  • Duración esperada de la intervención (a más duración, más tiempo de quirófano y más tiempo dedicado por el cirujano).
  • Curas postoperatorias (las otoplastias más complicadas requerirán más visitas postoperatorias)
  • Honorarios del cirujano.
  • ¿Estás incluidos los retoques posteriores, si fueran necesarios?
  • Equilibrio entre la oferta y la demanda: probablemente es el factor principal. En estos tiempos de crisis económica los precios de las intervenciones de este tipo han bajado considerablemente.
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