La mastectomía bilateral en pacientes transgénero

La mastectomía bilateral en pacientes transgénero
Carolina Márquez
Carolina Márquez
Editora y redactora de profesión. Desde hace más de 5 años creo contenido informativo médico-científico, salud y estética.
Creación: 22 mar 2018 · Actualización: 14 jul 2020

La disforia de género es, a día de hoy, mucho más conocida y aceptada de lo que lo era hasta hace unas décadas. La sociedad es cada vez más consciente de que no todo el mundo se siente identificado con el sexo que se le ha sido asignado al nacer y, por tanto, están en su derecho de cambiarlo.

El cambio de sexo es un proceso muy delicado que no se puede llevar a cabo de un día para otro. Los pacientes tienen que tener diagnosticada una disforia de género persistente para poder comenzar a hormonarse y acceder posteriormente a una cirugía que cambie los atributos físicos que los caracterizan como mujer por los propios de un hombre, o viceversa. Una de las operaciones consiste en la estirpación de las mamas en el caso de las mujeres cuyo sexo no se corresponde con su identidad de género. A esta intervención se la denomina mastectomía bilateral. De ella hablaremos en este artículo.

¿En qué consiste la mastectomía bilateral?

Esta intervención se lleva a cabo también en ciertos casos de cáncer de mama, e incluso de forma preventiva si existe un alto riesgo de padecer esta enfermedad. Aunque en estas ocasiones, tras la eliminación del tejido mamario afectado con el tumor, se hace una reconstrucción del pecho. En esta ocasión nos vamos a centrar en la intervención llevada a cabo en un proceso de cambio de sexo.

Para alguien que tiene los atributos físicos de una mujer pero que se siente identificada con el género masculino, los pechos suponen un grave problema, por lo que lo habitual es pasar por el quirófano. La mastectomía bilateral es la intervención quirúrgica que se encarga de reducir el tamaño de los pechos y hacer unos pectorales de aspecto más masculino.

La intervención se puede dividir en dos partes. En la primera de ellas, se hace una extracción del tejido mamario. Se extirpa la grasa que da forma al pecho para que la zona quede plana. En la mayoría de los casos, no basta con quitar el tejido mamario para que el pecho se parezca al de un hombre. Por eso, la segunda parte de la intervención suele implicar la introducción de prótesis que ayuden a modelar el pecho de la forma más similar posible a la del pecho masculino, haciendo más grande y amplia la zona del pectoral.

En realidad, se suele llevar a cabo una mastectomía subcutánea para poder conservar los pezones y las areolas mamarias, que también serán intervenidas para adaptar su tamaño a las nuevas dimensiones del pecho.

La técnica empleada para llevar a cabo la operación depende del tamaño de las mamas. Si se trata de un pecho pequeño, se suele realizar una intervención periareolar: el tejido mamario se extrae a través de una pequeña incisión, de modo que las cicatrices que quedan son mínimas. En cambio, mamas de tamaño voluminoso se practica una técnica periareolar ampliada, abriendo desde la zona periareolar hasta la axila. Las cicatrices son más visibles, pero con el paso del tiempo se llegan a disimular si el paciente opta por no depilar el vello del pecho.

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¿Cómo se lleva a cabo la operación y qué resultados se obtienen?

La intervención se lleva a cabo con anestesia general y lo normal es que tarde de dos a cuatro horas. El paciente debe pasar la primera noche en el hospital; si todo va bien, al día siguiente se puede marchar a casa para continuar allí con la recuperación.

Una vez que la zona está curada, el paciente tiene un torso de aspecto masculino. Las cicatrices serán, en principio, bastante visibles, pero se irán matizando con el paso del tiempo.

En algunas ocasiones, una vez que las incisiones practicadas están completamente cicatrizadas, se pueden apreciar pliegues cerca de la areola o alguna pequeña imperfección en el pezón. Estos problemas se pueden corregir a través de cirugías secundarias, que tendrán ya un carácter ambulatorio y se llevarán a cabo con anestesia local.

¿Cómo es el posoperatorio?

En toda operación que afecte a la zona del pecho, el paciente debe guardar reposo absoluto durante unos tres días. A partir del cuatro o quinto día, ya puede recuperar, paulatinamente, su ritmo normal de vida. Eso sí, deberá abstenerse de coger peso durante unas cuantas semanas.

En el caso concreto de la mastectomía bilateral, se coloca en cada pecho un drenaje para facilitar la salida de líquido. Los drenajes se retirarán en un plazo de 48 horas. Desde ese instante, el paciente tendrá que usar una faja o banda compresiva, o bien una camiseta que comprima, por un período de tres o cuatro semanas. Usar este tipo de prendas es totalmente imprescindible durante la recuperación, puesto que la presión que ejercen en la zona intervenida evita que aparezcan hematomas y, a la vez, permite que la piel que está en proceso de recuperación se adhiera justo donde debe.

En unas pocas semanas, el proceso de recuperación es total, y el paciente puede realizar ya todo tipo de actividades. Pero todavía debe ser precavido con las cicatrices. Hay que tener en cuenta que el proceso de cicatrización siempre es más largo de lo que parece. Al principio, es normal que la zona en la que se llevó a cabo la incisión esté roja e incluso algo inflamada, aunque ya esté del todo curada. Es un proceso totalmente natural. De este modo, si no hay problemas, el aspecto irá mejorando con el paso del tiempo.

Para que el proceso de cicatrización se desarrolle adecuadamente y que, con el paso del tiempo, las huellas de la mastectomía bilateral sean mínimas, los especialistas recomiendan mantener siempre las cicatrices bien hidratadas y tener precaución a la hora de tomar el sol.

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Durante las primeras semanas, e incluso durante los primeros meses después de la operación, está totalmente desaconsejado exponer la piel del pecho directamente al sol, aunque se use un buen protector solar. En algunos casos, esa recomendación se extiende hasta que ha pasado un año desde la operación. Incluso en aquellos casos en los que la cicatrización ya ha terminado completamente. Hay que tener en cuenta que el sol puede hacer que adquieran un tono más marcado en comparación con el resto de la piel. Por eso se recomienda siempre el uso de un protector solar de calidad cuyo factor de protección sea alto.

Si se cuidan bien las cicatrices, pasados unos años, las mismas apenas serán visibles y el paciente podrá lucir pectorales masculinos con normalidad.

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