Tratamientos para las cicatrices hipertróficas

Tratamientos para las cicatrices hipertróficas
Por Multiestetica.com
31 mar 2014

A menudo confundidas con los queloides, las cicatrices hipertróficas están provocadas por la alteración del proceso de cicatrización. Sin embargo, este tipo de cicatriz puede tener una regresión espontánea que se acelera con los tratamientos adecuados.

Son cicatrices elevadas que sobresalen de la piel que las rodea, razón por la cual suelen resultar muy antiestéticas, aunque quizá no tanto como las queloides, y corren el riesgo de sufrir más infecciones, roces y heridas que otras cicatrices.

La medicina estética actual hace posible disminuir su apariencia, reducir su relieve y mejorar su aspecto, incluso eliminarlas en algunos casos, por medio de diversos tratamientos que aspiran a disimular y corregir estas lesiones cutáneas.

¿Qué son las cicatrices hipertróficas?

Las cicatrices hipertróficas nacen a causa de un tratamiento inadecuado de las heridas. Están provocadas por un exceso de producción de colágeno de la piel, generado por la tracción mecánica que sufre la dermis cuando se cura. Se perciben a simple vista como un cordón en relieve que también puede causar picor y dolor. Suelen manifestarse a partir de la segunda semana de curación de la herida, pudiendo retroceder espontáneamente gracias a tratamientos aceleradores tópicos o quirúrgicos.

Con frecuencia, las personas que sufren cicatrices hipertróficas tienden a confundirlas con queloides, aunque éstos presentan diferencias bien marcadas. Los queloides son más extensos, invasivos y en algunos casos más molestos, mientras que en las cicatrices hipertróficas la extensión se produce sin sobrepasar los límites de la cicatriz. Los queloides no retroceden como las hipertróficas y son mucho más difíciles de eliminar. Además, presentan un alto riesgo de reaparición incluso después de la eliminación quirúrgica.

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Cómo eliminarlas

Las cicatrices hipertróficas pueden ser tratadas mediante procesos tópicos o quirúrgicos. Es importante acudir a un dermatólogo que haga un correcto diagnóstico y que aplique la terapia adecuada a cada tipo de piel y de cicatriz. En cualquier caso, siempre es recomendable esperar un año desde la fecha en la que se produjo, ya que la cicatriz, sobre todo durante los tres primeros meses, puede cambiar con el tiempo. Se trate o no de hipertrofia, a modo preventivo todas las cicatrices deben mantenerse bajo control.

Entre los tratamientos tópicos y quirúrgicos más utilizados encontramos los siguientes:

  • Productos tópicos. Entre ellos, los más usados son los geles y hojas de silicona y la vitamina E. Los productos de silicona son uno de los primeros métodos recetados para la mejora de la cicatriz, pero también se suele recomendar para prevenir su aparición tras procesos quirúrgicos. Su uso mejora sustancialmente la apariencia de estas lesiones, no conlleva efectos secundarios y su aplicación es sumamente sencilla. Con respecto a la vitamina E, este resulta un tratamiento natural de la cicatriz. Suele estar disponible por medio de geles, aceites o cápsulas y debe aplicarse sobre la lesión limpia.

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  • Inyecciones de corticoides de forma intralesional. Consiste en la inyección de corticoides dentro de la propia cicatriz y es uno de los tratamientos habituales para la corrección de estas lesiones dérmicas. El fin es ralentizar la excesiva producción de colágeno de fibroblastos y controlar la oxigenación de la cicatriz. Además, reduce su volumen. Entre los riesgos de este tratamiento se encuentra la posible alteración de la pigmentación cutánea, que tiende a aclararse, atrofia y la aparición de telangiectasias.
  • Inyeciones de 5-fluorouracilo. Esta sustancia suele emplearse mayoritariamente para el tratamiento del cáncer, pero algunos especialistas también lo están usando para el tratamiento de las cicatrices hipertróficas y queloides. Se trata de un medicamento que impide la formación de ADN, lo que se traduce en una ralentización de la duplicación y división celular. Ello conlleva una mejora de la cicatriz, que reduce su volumen y se aplana. El tratamiento con 5-fluorouracilo consta de una inyección semanal o quincenal durante tres meses y puede emplearse solo o en combinación con otros tratamientos, como las inyecciones de corticoides (destacan los resultados conseguidos con el acetónido de triamcinolona) o el láser de colorante pulsado. Entre los efectos adversos de este tratamiento, los especialistas señalan quemazón, dolor, oscurecimiento de la piel, ulceración de la cicatriz, etc.
  • Dermoabrasión. Se trata de una intervención quirúrgica, llevada a cabo bajo anestesia local, que adelgaza y suaviza la cicatriz mediante el alisamiento de la piel. Con este tratamiento se consigue rebajar el volumen de la lesión, pero, como en el caso de la mayoría de tratamientos comentados, esta no desaparece completamente, sino que se disimula. Entre las reacciones adversas de este tratamiento hemos de mencionar oscurecimiento de la piel, enrojecimiento cutáneo, dolor, infección, etc.
  • Tratamiento con láser. Son tres los tipos de láseres empleados para el tratamiento de las cicatrices hipertróficas: el láser de colorante pulsado (PDL), el láser ablativo (AFL) y el láser no ablativo (NAFL). Entre ellos, los más usados son el Dye laser o láser KTP. El objetivo de su aplicación es mejorar el volumen, la elasticidad y el color de la cicatriz, así como los vasos sanguíneos y linfáticos de la lesión y favorecer la producción de colágeno tipo III. A pesar de ser un tratamiento seguro, puede tener efectos secundarios, como el oscurecimiento de la piel y la aparición de petequias o manchas.
  • Crioterapia. Es otro tratamiento intralesional, como en el caso de las inyecciones, pues, por medio de agujas, se aplica frío en la cicatriz. Su principal ventaja es que reduce el tamaño y grosor de la lesión, con lo que mejora su aspecto estético. Entre los efectos secundarios debemos resaltar oscurecimiento de la piel, dolor, edemas…
  • Eliminación completa mediante cirugía. A través de la escisión intralesional, llevada a cabo en el caso de los queloides, se evita el riesgo de reaparición. En las cicatrices hipertróficas se practica la abscisión completa.

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Para obtener unos resultados satisfactorios, es necesario que el médico examine a conciencia la cicatriz hipertrófica y, a tenor del historial del paciente, evalúe el mejor tratamiento a seguir, siempre personalizado, un tratamiento que mejore la estética de la lesión y, por tanto, del propio paciente.

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