Tratamientos post lipoescultura, la fórmula para mantener la silueta

Tratamientos post lipoescultura, la fórmula para mantener la silueta
Licenciada en Periodismo y Máster en Relaciones públicas y Gabinetes de Comunicación. Me encanta escribir y comunicarme con los demás. Actualmente, redacto contenidos y artículos en Multiestetica.
Creación: 4 feb 2017 · Actualización: 16 jul 2019

Constituye una de las operaciones de cirugía estética más demandadas en todo el mundo, desde que en la década de los 80 la lipoescultura fuera propulsada como el remedio infalible para acabar con la grasa sobrante de nuestra figura. Sin embargo, como ocurre en muchos otros ámbitos, el éxito del resultado sólo es fruto de la dedicación y del empeño.

De ahí que el compromiso que el paciente adquiere con su cuerpo tras la intervención sea indispensable para que la estructura corporal aspirada pueda mantenerse a largo plazo. Seguir con una estricta dieta, utilizar fajas compresivas o someterse a tratamientos complementarios, como la endermología, son pasos fundamentales para que el organismo pueda sobrellevar el peso de conservar un cuerpo recién esculpido.

La grasa absorbida puede reaparecer

Los resultados de un estudio publicado por el International Journal of Obesity en 2011 y elaborado por la Universidad de Colorado, en Denver, revelan que los efectos de la liposucción no son permanentes.

La grasa retirada puede regresar al organismo, principalmente redistribuida en zonas superiores del cuerpo como los hombros, los brazos o la parte más alta del abdomen.

Este efecto rebote, a modo de hipótesis, es argumentado por los investigadores como una manera del cuerpo de defender su composición de tejido adiposo. Se entiende, pues, que al aspirar la grasa en exceso podrían destruirse las estructuras de debajo de la piel donde se forman estas células. De este modo, el cuerpo se vería en la obligación de volver a crear unidades adiposas en otras zonas que no hubieran sido tratadas mediante la liposucción, regenerando la grasa eliminada durante la intervención.

El estudio, llevado a cabo sobre un total de 32 mujeres con una media de 35 años de edad y un peso equilibrado, somete a la mitad de ellas a este tratamiento y evalúa el índice de grasa corporal de ambos grupos tras la operación, a los seis meses de la misma y al año de haberse realizado la extracción de grasa. Una investigación que, próxima a los resultados, concluye con la idea de que la constancia no puede pasar desapercibida en este tipo de pacientes.

Endermología, el masaje linfático y reparador

Este tratamiento no quirúrgico, aunque no la sustituye, constituye una de las mejores opciones para complementar la técnica de la lipoescultura. Sobre todo si se tiene en cuenta que, tras la operación, la aparición de edemas, la retención de líquidos o la inflamación del tejido tratado pueden alargar la recuperación del paciente o incluso retrasar sus resultados.

A través del uso de rodillos que aspiran la superficie cutánea, se realiza un masaje intenso sobre el panículo adiposo, de tal manera que se reactiva la microcirculación y se reduce la celulitis. De esta forma, se consiguen corregir todas aquellas asimetrías de la piel que han surgido tras la intervención, mejorando el aspecto de aquellas zonas que no han sido tratadas mediante lipoescultura.

Además, gracias a sus excelentes efectos exfoliantes sobre la piel, la endermología elimina todas aquellas células muertas que embrutecen el brillo cutáneo. La mejor forma, pues, de reducir volumen, favorecer la circulación sanguínea y linfática y devolverle la luminosidad a nuestra dermis.

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Fajas compresivas durante el post operatorio

Para que tanto la cicatrización como la recuperación se lleven a cabo correctamente, una vez finalizada la intervención el paciente debe colocarse una faja de contención. Debido a la complejidad del tratamiento, que realiza pasajes subcutáneos para poder retirar la grasa mediante cánulas, es fundamental que estos túneles se cierren correctamente evitando que se produzcan complicaciones mayores.

La faja compresiva, que debe mantenerse durante al menos los tres o cinco días posteriores a la realización de la lipoescultura, no puede ser retirada sin la autorización del cirujano y, una vez comprobado el estado del tejido, el paciente debe continuar con el uso de la faja hasta transcurridas las cuatro primeras semanas.

Gracias a este artículo post operatorio se consigue una mejor adherencia de los tejidos que han sido intervenidos y una mayor prevención de la acumulación de líquidos, reduciendo así los dolores que pueden producirse tras el tratamiento. Además, la faja ayuda a moldear las partes del cuerpo intervenidas, mejorando así los resultados estéticos de la lipoescultura.

Dieta y ejercicio, el mejor remedio a largo plazo

Aunque los tratamientos mencionados con anterioridad son esenciales para conseguir la figura deseada, lo cierto es que para mantener un cuerpo esculpido a medida es fundamental que el paciente sea consciente del cuidado que debe tomar sobre su organismo. Una alimentación saludable, combinada siempre con la realización de ejercicio diario, puede ayudar a equilibrar el tejido adiposo restante del cuerpo, evitando así la aparición de nuevos acúmulos grasos que acaben drásticamente con los resultados obtenidos.

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