Cirugia plástica genital masculina

Cirugia plástica genital masculina
Cirujano plástico especializado en cirugía facial, corporal, mamaria e íntima.
Creación: 25 sep 2020 · Actualización: 25 sep 2020

Ya desde la pubertad y con el paso de los años, los genitales externos de las mujeres y de los hombres presentan una serie de cambios, tanto morfológicos como funcionales. Hasta hace unos años, cuando un paciente quería mejorar aspectos estéticos de estos órganos acudía al urólogo o al ginecólogo. Pero actualmente acuden a la consulta de cirugía plástica.

En el caso de los hombres, pueden aparecer incurvaciones de pene por placas fibrosas en los cuerpos cavernosos, un pene que el paciente pueda considerar pequeño y quiera aumentar, un enterramiento del pene por exceso de grasa en el área púbica que lo oculta, la disfunción eréctil y sus soluciones protésicas.

Aumento de pene

En cuanto al tamaño, es bien conocido el deseo de una gran parte de la población masculina de incrementar el tamaño de su pene. Se ha comparado con el deseo de las mujeres de aumentar sus mamas. Se considera que un pene es anormalmente pequeño cuando no alcanza los 9 cm de longitud en flacidez o los 12 en erección. Sin embargo, la inmensa mayoría de los pacientes que acuden a consulta presentan unas dimensiones dentro de la normalidad, aunque desean aumentarlo por motivos personales.

Las técnicas de elongación se basan en la sección de los ligamentos suspensorios e infundibulares, con sutura del dorso a la sínfisis del pubis para mantener el avance. También existen diferentes diseños de avances cutáneos: de avance, z-plastia, etc. Para incrementar el diámetro se ha utilizado la transferencia grasa, o la inyección de geles sintéticos y la colocación de láminas de matriz dérmica (Alloderm) fijadas en el dorso.

Pene enterrado

Si bien puede aparecer en edades tempranas, el pene enterrado, es decir, el que presenta en su entorno un volumen de grasa que lo oculta o que está retrotraído dentro del panículo adiposo, es más frecuente en edades avanzadas y está asociado sobre todo a la obesidad, la diabetes mellitus y el linfedema.

Pene enterrado
Cuando el grado de obesidad es más severo, se debe realizar una paniculectomía con resección cutánea.

Los pacientes que presentan este problema tienen dificultades de toda índole: de tipo higiénico, sexual e incluso miccional. Existen diversos procedimientos para tratar este problema, dependiendo del grado y de la causa: lipoplastia, paniculectomía, etc. Cuando se trata de un caso de obesidad moderada, con un simple engrosamiento del panículo adiposo pre púbico, una liposucción de esa área puede ser suficiente. Cuando el grado de obesidad es más severo, se debe realizar una paniculectomía con resección cutánea.

Incurvación de pene

Aunque la incurvación de pene puede ser congénita, debido a una desproporción de tamaño entre los cuerpos cavernosos, es mucho más frecuente la forma adquirida, debido a una placa fibrosa retráctil en la albugínea de estos CC, lo que se conoce como enfermedad de Peyronie.Existen diversos tratamientos farmacológicos (colchicina, verapamil), pero su eficacia es limitada. Quirúrgicamente existen varias técnicas descritas. La más empleada es la conocida como técnica de Nesbit, que consiste en rectificar el pene realizando una plicatura o escisión y sutura en el lado convexo o lado sano.

Disfunción eréctil

Como es bien sabido, la impotencia sexual se incrementa con los años. La aparición en el año 1996 del sildenafilo (viagra) y otros inhibidores de la fosfodiesterasa, el pronóstico de esta entidad ha cambiado completamente. Sin embargo, cuando el tejido eréctil está muy dañado, habitualmente debido a diabetes, enfermedades vasculares o nefropatias, el aporte sanguíneo necesario para llenar los CC y alcanzar una erección no es suficiente, siendo la prótesis de pene la única solución. Existen diferentes tipos de prótesis: maleables, inflables de uno o dos cuerpos. Pero las que presentan mejores resultados son las prótesis inflables de 3 cuerpos, es decir, las compuestas por: un par de cilindros, un reservorio para el suero fisiológico y una bomba para inflar o desinflar los cilindros. Todo ellos comunicados entre sí por unos tubos elásticos de silicona. Los cilindros se colocan cada uno dentro de cada cuerpo cavernoso, el reservorio a un lado de la vejiga y la bomba de activación en el escroto, junto a los testículos.

La intervención se hace en su totalidad mediante una incisión de unos 3 cm en la unión penoescrotal, a través de la cual se colocan los tres dispositivos. La intervención es relativamente sencilla. Los problemas que pudieran aparecer suelen ser de índole mecánico, por fallos en las conexiones entre los componentes.El índice de satisfacción es bastante elevado.

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