Otoplastia: una corrección discreta que libera la mirada sobre uno mismo.

Otoplastia: una corrección discreta que libera la mirada sobre uno mismo.
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Cirujano estético
Especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora, miembro de prestigiosas sociedades del sector. Compagina su ejercicio profesional con su trabajo de investigador y publicaciones científicas.
Creación: 30 ene 2026 · Actualización: 30 ene 2026
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Las orejas prominentes no condicionan la audición ni suponen un problema de salud. Sin embargo, sí pueden influir de forma notable en la relación que una persona mantiene con su imagen. En muchos casos, el complejo aparece en la infancia y se prolonga durante años, condicionando peinados, gestos cotidianos o incluso la forma de colocarse ante una cámara. Por eso, aunque el motivo de consulta se describa como estético, la repercusión suele ser emocional, constante y más profunda de lo que parece a simple vista.

La otoplastia ofrece una solución quirúrgica precisa para corregir esta situación. Cuando está bien indicada y correctamente planificada, permite armonizar la posición y la forma de las orejas sin que el resultado resulte evidente o artificial. El objetivo no es transformar, sino integrar.

Qué corrige realmente la otoplastia.

Existe la creencia de que las orejas “sobresalen” porque son grandes. Sin embargo, en la mayoría de los casos el tamaño no es el problema principal. Lo habitual es encontrar una alteración en la anatomía del cartílago: un pliegue antihelicoidal poco definido, una concha auricular excesivamente proyectada o una combinación de ambos factores. Estas características hacen que la oreja se separe más de lo habitual del cráneo.

Por este motivo, la otoplastia no consiste en pegar la oreja a la cabeza, sino en reconstruir su geometría natural, devolviendo definición a los relieves y ajustando el ángulo de proyección para que el pabellón se integre de forma armónica en el rostro. La corrección se diseña desde la anatomía, no desde la fuerza.

Antes y después otoplastia
Antes y después

La importancia de una planificación individualizada.

Antes de la cirugía se analizan la forma, la posición y la simetría global de ambas orejas. Este punto es clave, ya que no suelen ser idénticas entre sí y forzar una igualdad absoluta puede restar naturalidad al resultado. Además, se valora la consistencia del cartílago, puesto que su elasticidad condiciona tanto la técnica quirúrgica como la estabilidad a medio y largo plazo.

A partir de este análisis se define la corrección necesaria buscando un equilibrio muy concreto: evitar una corrección insuficiente que deje la oreja todavía proyectada, pero también huir de la sobre corrección, que puede generar un aspecto rígido o antinatural. En otoplastia, el matiz marca la diferencia entre un buen resultado y uno que se nota.

Cómo se realiza la intervención.

La cirugía se basa en técnicas de remodelación del cartílago combinadas con suturas internas que permiten recrear los pliegues naturales y ajustar la proyección. Habitualmente, la incisión se sitúa en la parte posterior del pabellón auricular, en un pliegue poco visible, lo que facilita trabajar con precisión sin dejar cicatrices aparentes en la parte frontal.

Este abordaje permite actuar con control sobre la forma y la posición, respetando la estructura auricular y evitando tensiones innecesarias. El objetivo final es que el resultado se perciba como algo propio, no como un cambio llamativo.

Recuperación y cuidados posteriores.

Tras la intervención es normal presentar inflamación y sensibilidad local durante los primeros días. Se coloca un vendaje inicial y, posteriormente, una banda de protección, especialmente durante la noche, durante el tiempo indicado por el cirujano. Estas medidas ayudan a proteger la zona mientras el cartílago se estabiliza en su nueva posición.

La reincorporación a la rutina cotidiana suele ser rápida, aunque conviene evitar golpes, presiones directas y actividades que puedan traccionar la oreja durante las primeras semanas. Seguir las indicaciones médicas es fundamental para consolidar el resultado y minimizar el riesgo de desplazamientos no deseados.

Antes y despues otoplastia
Antes y después

Qué resultados pueden esperarse.

El cambio se aprecia en poco tiempo y se asienta de forma progresiva. Sin embargo, lo más relevante no es solo la nueva posición de la oreja, sino el hecho de que deja de ser un elemento que atrae la atención. Se integra en el conjunto facial y deja de condicionar gestos, peinados o decisiones cotidianas.

Cuando la otoplastia está bien realizada, el resultado no “se nota”. Simplemente, la oreja deja de ser protagonista. Esa naturalidad es el indicador más fiable de un buen resultado y la razón por la que esta intervención presenta niveles de satisfacción elevados. Además, conviene recordar que el objetivo es armonía y estabilidad, no simetría absoluta: pequeñas diferencias forman parte de una anatomía natural.

Especialista: Dr. Juan Ignacio Palacios Ortega Cirujano plástico, estético y reparador.

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