Cuando por fin me decidí a arreglarme la boca, el problema era que por motivos de trabajo, no quería ir con brakets. Me explicaron que con la ortodoncia invisible, alinearia mis dientes sin que nadie lo notase. Han sido dos años largos, en los que las visitas al ortodoncista y el cuidado de mi boca acaparaban mi tiempo, pero ha merecido la pena.