Se me rasgó el lóbulo del agujero y necesitaba un profesional para una cirugía plástica para reconstruir el lóbulo.

Ya estaba cansada de las gafas, sobre todo cuando llovía o tenía que ir a la playa o a la piscina. Fue lo mejor que he hecho en la vida. Antes de hacérmelo tenía las dudas de siempre, si saldrá bien, si habrá algún fallo. Mi mayor miedo era que al ser una zona tan sensible, ocurriese cualquier cosa. Y sobre todo si iba a dolerme, pero para nada, ni dolió ni nada, y durante la operación no hubo ningún problema, todo salió a pedir de boca. Los primeros días después sí estuve un poco incómoda, con las lentillas que te ponen para proteger el ojo, y algún que otro dolor, pero nada para morirse. Genial, a todo el mundo se lo recomiendo, es una gran libertada para tu vida, y mejoras tu aspecto al no llevar gafas, al menos eso me paso a mí.

Un día estaba tranquilo con mis colegas y uno se me quedó viendo raro le pregunto que si le ocurria algo, luego me contestó que necesitaba decirme algo en privado, después me dijo que no me gusta a sentir mal y me dijo que notaba que tenía un ojo más arriba que el otro,más tarde regrese a la casa, me mire al espejo y mi colega estaba en todo lo correcto me asusté y me desespere del lado, llegue a llorar en el transcurso de varios días por la desesperacion de tener un ojo más arriba que el otro (el derecho más arriba para ser exactos), quiero que por favor me digan que hacer para emparejados y cuanto costara por favooor!, se los agradecería mucho.

No es una tontería, he estado años sin poder usarlas por el complejo que tenía con mis pies. Todo lo que oía sobre operarlos era tan horrible, que si dolores, que si no quedaban bien, que si al tiempo volvía. Pues, en mi caso, nada de esto fue cierto. El post un poco incómodo y luego, a disfrutar.

Desde muy jovencito, me acompejaba mi complexión demasiado delgadda. El deporte y horas de gimnasio me ayudaron a ir modelándolo. Pero, la zona de los pectorales seguía siendo un problema. Me decidí por un aumento de pectorales y ahora sí me gusto en el espejo.

Cuando llegaba el verano, ppensar en quitarme la camiseta me daba sudores. Nunca me gustó el aspecto de mi pecho. Gracias a un compañero de gimnasio, descubrí esta técnica de aumento de pectorales. Me animé, a pesar de la incomprensión de mi entorno, y hoy no puedo estar más contento con mi decisión.