Regeneración celular y rejuvenecimiento facial gracias al peeling

Regeneración celular y rejuvenecimiento facial gracias al peeling
Carolina Márquez
Carolina Márquez
Editora y redactora de profesión. Desde hace más de 5 años creo contenido informativo médico-científico, salud y estética.
Creación: 15 oct 2013 · Actualización: 16 jul 2019

Una de las mejores formas de devolverle a la dermis un aspecto limpio, joven, terso y elástico es la aplicación del peeling, que gracias a sus efectos de descamación puede ayudarnos a renovar la piel en mayor o menor profundidad.

Con el paso de los años, la piel acumula impurezas, residuos celulares, alguna que otra arruga y una larga vida expuesta bajo el sol. A través de todos estos agentes externos e internos, algunos más nocivos y antiestéticos que otros, la dermis que protege a nuestro organismo se resiente. Por este motivo es fundamental conocer a la perfección cuáles son las técnicas que pueden ayudar a nuestra piel a recuperar su mejor estado de salud y bienestar.El tipo de tratamiento dependerá del estado inicial en el que se encuentren sus capas, que en función de las manchas o de las arrugas que presenten podrán ser tratadas mediante productos o técnicas diversas.

¿Qué es el peeling?

El peeling es un procedimiento dermatológico basado en la eliminación de las capas externas de la piel mediante el uso de sustancias exfoliantes. Su principal objetivo es recuperar la luminosidad y la firmeza de la piel, que se consigue gracias a la renovación de las diferentes láminas dérmicas.

Al llevar a cabo este procedimiento, las células dañadas y muertas que se han ido acumulando sobre la piel durante tiempo desaparecen, por lo que la dermis recupera su brillo, su delgadez y su tonicidad natural. De ahí que tanto marcas como arrugas puedan ser tratadas bajo esta técnica estética, cuya elección variará en función de las necesidades específicas del paciente.

El peeling también es ideal para eliminar la acumulación de pigmentos que se produce a través de la radiación solar, reactivando el colágeno y favoreciendo la regeneración celular. Un método excepcional cuyos resultados pasan siempre por una piel renovada y rejuvenecida.

¿Qué tipos de peelings existen?

La clasificación de esta técnica dermatológica varía en función del material, del método o del producto que se ha utilizado para cubrir las exigencias de la piel del paciente, cuyo tipo de dermis o lesión puede influir en la elección médica final. De ahí que el tratamiento se divida en tres variantes de aplicación: el peeling mecánico, el químico o el físico.

  • Peeling mecánico y dermoabrasión: la principal característica de esta técnica es que para provocar la descamación de la piel se utilizan piedras, cepillos, rodillos o incluso lijas con micropartículas de cristales incrustadas. Si bien el método puede resultar poco tradicional, lo cierto es que su funcionamiento favorece considerablemente la erosión de la capa superficial de la piel.
  • La dermoabrasión, que configura una de las técnicas más comunes en este ámbito, se sirve de rodillos con partículas de diamantes para mejorar el aspecto de algunas cicatrices derivadas de cirugía o accidentes, así como para eliminar las marcas provocadas por el acné. Este proceso es realizado generalmente en un centro hospitalario y bajo sedación local, teniendo muy en cuenta tanto el tipo como el color de piel del paciente.
  • Peeling físico mediante láser: el láser CO2 se utiliza en la mayor parte de los casos para eliminar líneas de expresión o áreas de la piel que están parcialmente lesionadas. Pero su función principal no sólo pasa por igualar este tipo de imperfecciones, sino que ayuda a la dermis a generar sustancias tan fundamentales como el colágeno.De este modo, se rellenan las líneas de expresión y se otorga al rostro un aspecto mucho más rejuvenecido, aunque este particular freno del envejecimiento no es de carácter permanente.shutterstock-482329810.jpg
  • Peeling químico con alfahidroxiácidos: Ácido retinoico, tricloroacético o mandélico. Todas ellas sustancias químicas abrasivas que pueden obtenerse de la naturaleza y que gracias a sus propiedades exfoliantes consiguen eliminar las células muertas de la piel. A diferencia del resto de tratamientos, este tipo de peelings pueden realizarse en cualquier época del año, sin la necesidad de someterse a anestesia local o ingreso en clínica. Sus principales beneficios se ven reflejados en la mejora de la textura de la piel que, al tratar manchas, poros dilatados o arrugas finas, recupera la luminosidad y la uniformidad perdida.
  • A su vez, el peeling químico puede dividirse en superficial, medio o profundo, en función de la intensidad de actuación que presente el tratamiento. El primero de los niveles es ideal para aquellos pacientes que presentan arrugas superficiales, mientras que el peeling profundo, uno de los más agresivos para la epidermis, acaba con las patas de gallo y con los antiestetismos provocados por una piel muy envejecida por el sol. El acné o las manchas son sólo algunos de los problemas que pueden resolverse mediante el uso del peeling de intensidad media.
  • Peelings caseros y exfoliantes orgánicos. Aunque la mayor parte de los ácidos utilizados a través del peeling químico son de origen natural, existe una forma mucho más sencilla de exfoliar la piel con el uso de materias orgánicas. El peeling casero, que puede prepararse rápidamente en la cocina combinando ingredientes refrescantes y revitalizantes, no tiene mayores complicaciones que las de conocer qué productos son ideales para nuestra piel.

El azúcar de grano fino constituye uno de los mejores exfoliantes naturales, que mezclado junto al aceite de oliva y al efecto antioxidante del zumo de un limón nos proporcionan una mascarilla facial apta para devolverle al rostro su luminosidad. En cuanto a las pieles más grasas se refiere, el tomate forma parte de los ingredientes a añadir en esta particular receta estética. El resultado final es el de una piel limpia, suave y libre de poros abiertos.

Aptos para el peeling, ¿quién puede realizarlo?

Aunque muchos salones de peluquería o centros de spa realizan este tipo de técnicas, lo cierto es que debido al nivel de abrasión de algunas de ellas lo más recomendable es que el tratamiento esté dirigido por un médico. Su alto conocimiento sobre los tipos de piel y sobre los diferentes métodos a aplicar es fundamental para que el paciente se someta a la técnica más adecuada según la clase de problema que presente.

Ni mujeres embarazadas o en período de lactancia ni pacientes con pieles muy oscuras pueden someterse a este tipo de tratamientos, aunque en última instancia es el especialista el que debe determinar el grado de idoneidad del individuo. Lo que ocurre con las pieles muy bronceadas es que, al someterse a peelings agresivos, el riesgo de decoloración es mayor, de tal modo que sólo algunas técnicas como la microdermoabrasión garantizan resultados sin mayores contraindicaciones.

Además, deben conocerse a la perfección los cuidados a tener en cuenta después del peeling. Si bien su recuperación puede variar desde los 3 a los 20 días en función del tipo de profundidad aplicada, lo cierto es que en ningún caso debe exponerse la piel a los rayos del sol ni antes ni después del tratamiento. Utilizar cremas protectoras a diario es fundamental para preservar la dermis durante todo el proceso de recuperación.

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