Perder peso con facilidad, una meta arriesgada

Perder peso con facilidad, una meta arriesgada
Carolina Márquez
Carolina Márquez
Editora y redactora de profesión. Desde hace más de 5 años creo contenido informativo médico-científico, salud y estética.
Creación: 5 jul 2013 · Actualización: 16 jul 2019

Gozar de buena salud se ha convertido en la actualidad en uno de los principales retos sociales. Una alimentación adecuada y la realización de ejercicio diario aportan a nuestro organismo las condiciones necesarias para disfrutar de un buen estado físico.

Más gente obesa y en sobrepeso que normopeso

Tal y como revelan los últimos datos publicados en marzo por la Encuesta Nacional de Salud, en referencia al año 2012, el 75,3% de la población considera que su estado de salud es bueno o muy bueno. Sin embargo, el mismo estudio revela que la obesidad ha aumentado en los últimos 25 años del 7,4% al 17%. De cada 100 adultos mayores de edad de nuestro país 17 padecen obesidad y 37 presentan sobrepeso. De ahí el empeño por eliminar el exceso de peso y someter al organismo a métodos para adelgazar rápidamente. Unas técnicas que, si bien pueden dar solución a aspectos estéticos o atacar los problemas de salud que derivan de los trastornos alimentarios, no se alejan de la controversia de las tan recurridas dietas de choque.

Causas de la obesidad:

La hipertensión, la diabetes, los dolores de espalda y los problemas de respiración y de movilidad se sitúan entre los principales obstáculos que separan a la persona con sobrepeso de la adopción de una vida saludable. Por ello los avances médicos desarrollados durante las últimas décadas han permitido que la eliminación de la acumulación de grasa esté a la orden del día. Son muchas las dudas que surgen entorno a las técnicas más adecuadas para perder peso con facilidad. La elección de uno u otro método dependerá en gran medida de las condiciones físicas y psíquicas del paciente.

Técnicas médicas para adelgazar rápido

  • Para combatir el sobrepeso, el balón intragástrico por endoscopía

El balón intragástrico conforma uno de los programas de pérdida de peso más utilizados en casos de obesidad o sobrepeso que presentan ciertos riesgos para someterse a una intervención quirúrgica. La implantación del balón de silicona, pues, se realiza a través de la boca por endoscopia y bajo sedación, evitando así la cirugía. Su inserción produce una sensación de saciedad inmediata, un consumo de alimentos mucho más reducido y una pérdida de peso media de 1kg por semana. Sin embargo, durante los primeros días, el paciente tiende a sufrir náuseas y vómitos, que pueden solventarse mediante la ingesta de medicamentos.

Mi tropiezo con el balón fue el resultado de un acto desesperado por bajar peso. Partimos de la base de que yo en ese momento no era consciente de que tenía una trastorno de la alimentación", explica Yaiza Carrasco, paciente de 25 años de edad a quien los médicos descartaron la reducción de estómago porque para ello aún debía engordar “más de 25 kg". Aunque resulte contradictorio, la falta de peso es en muchas ocasiones el principal obstáculo para someterse a técnicas quirúrgicas, puesto que, como ocurrió en el caso de Yaiza, los especialistas se niegan a exponer al paciente ante “una cirugía tan invasiva y con un 3% de riesgo de muerte habiendo otro tipo de tratamientos a probar".

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El tiempo estimado para la colocación del balón es de 20 a 30 minutos, fase mediante la cuál se rellena de solución salina para que flote libremente en el estómago y sea lo suficientemente grande como para no pasar al intestino. El balón intragástrico permanece en el interior del organismo entre 6 y 8 meses, período en el que el paciente debe estar sometido a una dieta supervisada por un médico y una modificación progresiva de su comportamiento alimentario anterior. “Hace 8 años llevé mi primer balón y bajé 18kg, pero estando con él puesto me daba algún que otro atracón de comida de vez en cuando. El no haber tenido un acompañamiento psicológico adecuado provocó que en su extracción recuperara los 18kg y aumentara 10kg más", explica Yaiza. Esta técnica, que se utiliza principalmente en casos en los que la obesidad es excesiva, es adecuada para aquellas personas que superan su peso ideal en un 40%. Sin embargo, tal y como concluye esta paciente, “sin un buen hábito alimentario es imposible que cualquier dieta u operación den resultados positivos y duraderos a largo plazo".

  • Bypass gástrico sí, sacrificio personal también

La cirugía bariátrica constituye uno de los procesos más recurridos para combatir la obesidad de aquellas personas que no han encontrado solución en otras técnicas de reducción de peso no quirúrgicas. La operación, que se lleva a cabo desde 1966, se realiza con anterioridad al balón gástrico. Se trata de la intervención más comúnmente realizada y la que mayor efectividad otorga a largo plazo, con una pérdida media del 70% del exceso de peso en un período de seguimiento de cinco años. Mediante el desarrollo de diversos métodos que modifican anatómicamente el aparato digestivo, entre los que destaca el bypass gástrico, la pérdida de peso es inminente.

Dicho procedimiento, desarrollado por primera vez en 1967 por el norteamericano Edward Mason, se centra en la reducción de estómago, que disminuye su capacidad hasta convertirlo en un órgano de entre 15 a 30 ml. Éste queda conectado directamente con el intestino delgado, lo que produce que la comida se salte parte del proceso digestivo dentro del mismo y que así la absorción de calorías y de nutrientes disminuya considerablemente. Los síntomas posteriores de saciedad y de empacho producidos por la inserción del bypass son los que alertan al paciente del cambio en su actividad digestiva. Una transformación que, como explica Pablo Cirera, diez años después de haberse sometido a esta intervención y de haber logrado una pérdida de 20kg de peso, va acompañada de “un gran esfuerzo personal por acostumbrarse al nuevo estilo de vida y no volver a los hábitos alimentarios de antes".

Aunque se trata de una de las cirugías más utilizadas en casos de obesidad mórbida, su principal desventaja es que no puede deshacerse, por lo que los órganos intervenidos no pueden volver a su forma original. Además, debido al pequeño tamaño del estómago, el paciente puede presentar malestar, náuseas o vómitos cada vez que se exceda en la ingesta de alimentos. No es infrecuente la recuperación de parte del peso perdido, ya que, como bien explica Pablo, “el exceso de alimentación puede provocar que el estómago amplíe su tamaño y que vuelvan a aumentar los kilos". La cooperación a posteriori con el paciente, pues, es tan o más fundamental que la propia operación mecánica para que el sobrepeso no vuelva a producirse.

Dukan y Pronokal, en el limbo de las dietas milagro

Las archiconocidas dietas proteinadas, que basan su alimentación en la ingesta de proteínas y verduras, son un tema muy controvertido que levanta las pasiones de varias categorías de profesionales médicos. Si bien la dieta Pronokal lleva ya varios años implantada en nuestro país, el régimen que está ganando protagonismo en el seno de la pirámide alimenticia es el representado por la dieta Dukan.

¿Cómo funcionan?

La principal característica de ésta es que durante sus cuatro fases divide sus nutrientes en un 72% de alimentos de origen animal y un 28% de vegetal, aportando así un menú rico en proteínas y pobre en grasas y glúcidos. De esta forma, según sus cálculos teóricos, se consigue que el organismo se vea obligado a recurrir a sus reservas de grasa si quiere disponer de energía. Y es en este punto en el que se produce la gran pérdida de peso, que es más combativa durante la primera semana o fase de ataque, en la que el individuo se nutre únicamente a través de alimentos proteicos.

Aunque este tipo de dietas provocan que la pérdida de peso sea rápida y fácil al inicio, los riesgos que corre el organismo al someterse a un choque alimenticio tan extremo son considerables. En primer lugar porque la exclusión de hidratos de carbono en la mayor parte de su régimen puede ocasionar una gran carencia de vitaminas y de minerales. Y en segundo lugar porque, debido a la alta eliminación de residuos a la que se somete el cuerpo, los riñones y el hígado trabajan en exceso.

Como ocurre con las llamadas 'dietas milagro', el efecto rebote o la recuperación del peso perdido una vez concluido el régimen está garantizado. Adelgazar rápidamente a través de estos métodos puede resultar una apuesta demasiado arriesgada para nuestro cuerpo.

Foto: Ilahy (Imed Hospitales)

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