​La (terrible) verdad sobre las cartucheras

​La (terrible) verdad sobre las cartucheras
Con una década de experiencia en Cirugía Plástica, Reparadora y Estética, le han servido para ser miembro de la SECPRE, SETGRA y socio fundador de Cirujanos Plásticos de Barcelona SLP
Creación: 23 mar 2015 · Actualización: 23 mar 2015

Es una de las preocupaciones más comunes entre las mujeres y los gimnasios se llenan estos días de ellas haciendo lo imposible para rebajar unos centímetros de esa zona.

Lo cierto es que la grasa que se acumula en la cara externa de los muslos tiene un origen hormonal (por eso no aparece nunca en los hombres) y su misión es la de constituir una reserva de energía que pueda mantener un hipotético embarazo durante 9 meses aunque la mujer apenas se alimente.

De hecho, incluso una mujer atleta profesional puede tener grasa acumulada en esta zona aunque se encuentre completamente fibrada en el resto del cuerpo.

Este es el noble origen de las odiadas cartucheras y precisamente por ello se trata de una grasa que no puede eliminarse haciendo dieta o acudiendo al gimnasio.

Por si esto fuera poco, la grasa de las cartucheras se encuentra compartimentada por unos tabiques fibrosos que le confieren un aspecto de piel de naranja.

¿Podemos hacer algo contra esta grasa tan peculiar?

La respuesta es sí pero la solución definitiva siempre pasa por una liposucción en quirófano para eliminar la grasa y romper los tabiques fibrosos que la acompañan. Muchas veces esta cirugía puede hacerse bajo anestesia local si solamente hay que tratar este área y la paciente puede marchar inmediatamente a casa tras la intervención.

Otras soluciones "no invasivas" como la cavilación, criolipolisis, intralipoterapia, etc... son completamente contraproducentes en esta zona puesto que eliminan la grasa de forma poco homogénea y no destruyen los tabiques fibrosos.

Las cremas y productos drenantes como la mesoterapia son capaces de rebajar algún centímetro gracias a la eliminación del líquido que acompaña a la grasa pero no son capaces de actuar sobre la propia grasa ni sobre los dichosos tabiques.

Por otro lado, una buena tonificación de los glúteos mantiene la piel tensa y disimula el aspecto de la piel de naranja.

Resumiendo: no os agobiéis si el gimnasio apenas reduce el tamaño de vuestras cartucheras, se trata de una grasa muy compleja. A pesar de ello, os animamos a seguir trabajando en el gimnasio por sus efectos beneficiosos sobre el resto del cuerpo y la mente, además de que unos glúteos tonificados realmente contribuyen a mejorar el aspecto global de las odiadas cartucheras.

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