La cirugía torácica acaba con la sudoración excesiva

La cirugía torácica acaba con la sudoración excesiva
Por Multiestetica.com
10 jul 2013

Como elemento indispensable de nuestro organismo, el agua compone dos terceras partes del ser humano. Por ello durante el verano, con temperaturas de máximo calor, es fundamental someter a nuestro cuerpo a una hidratación regular y continua.

Se calcula que la cantidad de agua corporal ocupa alrededor del 70% de nuestro volumen, así que necesitamos dosis importantes de agua para llevar a cabo funciones como asimilar los nutrientes que ingerimos, disolver los residuos o regular la temperatura. Esta última acción está profundamente ligada a la sudoración, que para algunas personas se convierte en uno de los contratiempos más difíciles de atacar durante los meses de más calor.

¿Qué es la hiperhidrosis?

Tal y como reflejan los estudios realizados al respecto, se conoce que entre un 0,5 y un 1% de la población tiene un inapropiado funcionamiento del sistema nervioso simpático, que es el que se encarga de regular el sudor. Más conocida como hiperhidrosis, la sudoración excesiva consiste en un innecesario y exagerado aumento de la sudoración que afecta de un modo especial a las manos, a las axilas y a los pies.

El aumento de las temperaturas y el cambio de armario durante la temporada veraniega provocan que las manchas y los sonrojos producidos por el sudor sean mucho más visibles que durante cualquier otro período. Un inconveniente que, si bien forma parte de una función natural del organismo, puede llegar a ruborizar a aquellas personas que padecen su sudoración en exceso. Debido a ello, la hiperhidrosis se ha convertido en un generador natural de dilemas socializadores, sobre todo por la incomodidad o vergüenza que padece la persona que la sufre.

Causas de la hiperhidrosis

El sistema nervioso simpático de algunas personas envía estímulos desmesurados a las glándulas sudoríparas, que son las que acaban produciendo una gran sudoración en determinadas zonas del cuerpo. Aunque el sudar de forma excesiva puede estar provocada por problemas metabólicos y neurológicos, lo cierto es que en la mayoría de los casos suele aparecer en personas con buena salud. Además, al margen del calor y la circunstancia emocional, que habitualmente motivan el incremento de la segregación, la mayor parte de las personas que sufren hiperhidrosis sudan durante casi toda la jornada con independencia de su estado de ánimo o del clima. Disponer de un buen diagnóstico y escoger la técnica de interrupción más adecuada para el caso es fundamental en la detección y la detención de esta enfermedad.

Simpatectomía torácica, una cirugía de éxito

La hiperhidrosis palmo-axilar ha estado acompañada de numerosos tratamientos a lo largo de los años. Sin embargo, lejos de obtener un buen resultado, dichos métodos han naufragado al no poder controlar el problema de una forma efectiva. La simpatectomía torácica, como tratamiento quirúrgico, consiste en la destrucción de los ganglios que controlan la sudoración de las manos. A través de la endoscopia video-asistida o videotoracoscopia, que reduce en gran medida la agresividad de cualquier otra intervención quirúrgica, se realizan de una a tres incisiones torácicas. La cadena de ganglios simpáticos discurre junto a la zona anterior y lateral de la columna torácica. Y es en esta localización en la que se coagulan y se cortan mediante electrodos los ganglios a tratar. La intervención, que se realiza con anestesia general, tiene una duración aproximada de 20 minutos y un efecto inmediato. La desconexión selectiva de la inervación simpática que se realiza mediante la videotoracoscopia se sitúa, pues, como uno de los métodos más revolucionarios que pueden encontrar los afectados por hiperhidrosis.

El éxito de la simpatectomía está asegurado en el 98-100% de los casos, aunque cabe añadir que, en ocasiones, la sudoración excesiva no se corrige totalmente. Ello puede deberse a que las fibras de alguno de los ganglios asociados no se hayan destruido y que, por consiguiente, se produzca la reaparición de la sudoración. Tal y como señalan las estadísticas, las recidivas sólo tienen lugar en el 2% de los pacientes, una tasa que señala que se trata de una cirugía de éxito asegurado. Además, como bien explican los especialistas, si el resultado no es del todo satisfactorio, la intervención puede volver a programarse sin problemas. En los casos en los que se combate la sudoración excesiva en axilas, el buen resultado inicial puede decaer con el tiempo al 75% de efectividad, mientras que en cara y manos la tasa de rendimiento positivo puede oscilar entre el 85 y el 98%.

Entre las principales complicaciones que derivan de la simpatectomía torácica destaca el Síndrome de Horner, que consiste en la caída parcial y transitoria de uno de los párpados y que suele afectar a menos del 1% de los pacientes. Sin embargo, uno de los efectos secundarios más comunes es la hiperhidrosis compensatoria. Como bien indica su nombre, se trata del incremento de la sudoración que se produce durante las semanas posteriores a la intervención. Normalmente aparece con el calor o la realización de ejercicio sobre el tórax, el abdomen y los muslos, aunque se trata de un exceso de sudor que desaparece entre los tres y los seis meses posteriores y que suele ser bien tolerado por el paciente.

Radiofrecuencia y bótox, las alternativas al quirófano

Hasta el momento, la hiperhidrosis podía combatirse tanto por vía quirúrgica como por vía dermatológica. En el último de los supuestos, sobre todo indicado para el exceso de sudoración en axilas, el paciente recibía inyecciones de bótox en las zonas a tratar. Una técnica que, si bien no requería de anestesia, sólo tenía efecto durante un máximo de seis meses.

Desde hace aproximadamente tres años, gracias a las innovaciones médicas realizadas por un equipo de especialistas de la Clínica Universidad de Navarra, se ha desarrollado una técnica que permite a sus pacientes eliminar la sudoración excesiva sin necesidad de someterse a ninguna operación. Se trata de la radiofrecuencia percutánea, un método indoloro, sin anestesia general ni ingreso hospitalario. Mediante la realización de punciones en diferentes puntos de la espalda, un equipo emisor de ondas de alta frecuencia consigue interrumpir el impulso nervioso que genera el exceso de sudor en manos y pies. Sin embargo, a pesar de que se trata de un tratamiento con una duración máxima de una hora, su eficacia se sitúa en torno al 50-60%, notablemente por debajo de la técnica quirúrgica.

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