Historia y usos de la toxina botulínica

Centro Médico Iturrama
Por Centro Médico Iturrama
25 oct 2017
Historia y usos de la toxina botulínica

Fue en 1973 cuando el oftalmólogo Alan Scott inició el uso de lo que hoy en día la mayoría de las personas conocen erróneamente como Botox.

Su primer uso fue para la corrección del estrabismo, una hiperactividad de los músculos encargados de movilizar el globo ocular. Posteriormente, se iniciaron las investigaciones a nivel estético. Fue, en 1987, cuando la doctora Jean Carruthers, tratando a una paciente de blefaroespasmo, observó que le desaparecían las arrugas en las zonas infiltradas.

Pero refiriéndonos con propiedad, seguiremos hablando de Toxina Botulínica en este artículo, ya que Botox es tan sólo una marca registrada, al igual que lo es la aspirina por ejemplo.

La tóxina botulínica es una proteína neurotóxica y es uno de los venenos más poderosos que existen. Afecta al sistema nervioso y produce entre sus distintos síntomas la parálisis de los músculos. Aunque en la naturaleza se encuentra en los alimentos y como ya hemos dicho, es altamente tóxica, en su aplicación médica no tiene nada de peligroso.

Precisamente su aplicación en varios campos de la medicina es extenso y una de las especialidades médicas con mayores beneficios terapéuticos es la neurología. Se pueden tratar la mayoría de las distonías focales (movimientos involuntarios), así como el espasmo hemifacial, la rigidez o espasticidad y ciertos temblores.

Así mismo, se pueden tratar las migrañas crónicas, la sialorrea (excesiva formación de saliva) y la hiperhidrosis (sudoración excesiva).

Por ello, el tratamiento para disminuir la aparición de sudor en axilas, manos o pies es cada vez más demandado, ya que la toxina botulínica consigue relajar la actividad de las glándulas sudoríparas.

La técnica de aplicación y la dosificación de la toxina botulínica varían entre los diferentes grupos de trabajo.

A la toxina botulínica se le considera hoy en día que es uno de los tratamientos que ofrece mejores resultados para la eliminación de las arrugas.

Actualmente, en España se comercializan tres marcas distintas de este producto: Vistabel (Allergan), Azzalure (Galderma) y Bocouture (Merz Aesthetics). La entrada de Azzalure en el mercado en 2009 rompió el monopolio de Vistabel y la reciente aprobación de Bocouture le garantiza al médico libre elección para trabajar con cualquiera de las tres. Las tres toxinas botulínicas están aprobadas por Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Agemed) para su uso estético en España.

En cuanto a elegir el mejor producto de entre todos ellos… Existen varios y diferentes estudios que destacan las bondades de cada una de las toxinas, pero no son comparativos y, además, muchos de ellos están financiados por sus respectivas compañías. No hay que olvidar que, hay en juego muchos intereses comerciales y, en ocasiones, los promotores del trabajo pueden tener relación con alguna de las empresas que comercializan la toxina.

La clave del efecto final, más que en el producto elegido, está en la experiencia del médico que lo inyecte. Existen pequeños matices en cuanto a diluciones y dosificaciones, por lo que lo realmente importante es que los médicos estén realmente formados y especializados para infiltrar este producto de forma correcta, así como trabajar con la honestidad suficiente para garantizar la infiltración de un vial completo en caso que así se acuerde y mostrarlo al paciente. Afortunadamente en Pamplona existen infinidad de centros médicos a los que acudir con total seguridad y confianza, debiendo desconfiar de precios excesivamente ajustados o centros no especializados y garantizados a nivel médico.

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