¿Cómo controlar el hambre nerviosa?

¿Cómo controlar el hambre nerviosa?
Licenciada en Periodismo y Máster en Relaciones públicas y Gabinetes de Comunicación. Me encanta escribir y comunicarme con los demás. Actualmente, redacto contenidos y artículos en Multiestetica.
Creación: 8 sep 2015 · Actualización: 8 may 2019

Durante los días frenéticos y agotadores el apetito se estanca, pero en los días de ocio o aburrimiento a menudo advertimos el impulso irrefrenable de comer cualquier cosa.

Generalmente, los impulsos de hambre son de carácter emocional, no es que el estómago necesite comida, sino que nuestra mente se siente calmada y se consuela mientras comemos nuestros alimentos favoritos.

El mayor peligro ligado a los impulsos del hambre es, naturalmente, el sobrepeso.

A diferencia del hambre psicológica, que se calma tras la asunción de un plato normal de aporte calórico equilibrado, el impulso de hambre se puede repetir independientemente del hecho de que hayamos comido hasta hartarnos.

En la base de este trastorno común está, sin lugar a dudas, una relación dañina con la comida, vista no solo como fuente de nutrición sino como consolación y desahogo de frustraciones y estrés. En muchos casos se instaura un círculo vicioso: el hecho de haber comido de manera compulsiva genera sentimiento de culpa, lo que conduce a un nuevo ataque de hambre.

Por suerte, remedios no faltan: el hecho de que esté pensando en que tiene este problema significa que vamos por el buen camino para encontrar la solución mejor. De hecho, cuando descubrimos que hemos "picado", es necesario que, ante todo, nos preguntemos que cosa, hecho, situación o persona han motivado esa ansiedad con el fin de conocer nuestras reacciones.

Cómo resistir el impulso de comer

  1. En primer lugar, podemos incluir en nuestra rutina diaria un pequeño espacio para desarrollar una actividad gratificante, no importa si es física, artística o de otro género, incluso puede ser la simple lectura de un libro apasionante. A la vez, se podrá comenzar a frenar el impulso del hambre a nivel racional, reflejando que no tenemos necesidad de comer en ese momento, pero sin culparnos.
  2. Otra recomendación importante, especialmente cuando se está en casa, es rodearse de alimentos sanos, como fruta y verduras, en lugar de bocadillos y golosinas que vuelan. La falta de atención es uno de tantos modos de escuchar nuestras necesidades, un gesto de amor y atención que marca la diferencia.
  3. Desde el punto de vista médico, el hambre nerviosa está relacionada con una alteración del cortisol, la conocida hormona del estrés, que interfiere en el equilibrio del azúcar y la grasa en sangre. Una prolongada presencia de niveles de cortisol tiene efectos negativos en los episodios de hambre repentina, acumulando grasa visceral y generando episodios de depresión y ansiedad.
  4. La fisioterapia es una ayuda válida, que ofrece soluciones según las características personales del problema: la griffonia, por ejemplo, que contiene precursores de la serotonina, es el remedio indicado para tratar la tendencia a la depresión; por su parte, el espino albar o la naranja amarga se usa para la ansiedad; la tila y la valeriana cuando estamos tensos o nerviosos. Naturalmente existen varios modos para conseguir los máximos beneficios de estos aliados de la naturaleza: es bueno consultar con un experimentado naturopata, que personalizará la fórmula más idónea para nuestro caso.
  5. También la homeopatía ofrece una vasta gama de remedios para combatir el estrés y otros factores que pueden desencadenar ataques de hambre. El remedio típico es Aconitum Napellus en gránulos, pero hay otros específicos, como la Ignatia Amara para aquellos que sufren psicológicamente a causa de una pérdida o depresión y se consuelan con la comida, Lycopodium para aquellos otros que sufren ansiedad, Natrum Muriaticum para los sujetos tímidos que tienen tendencia a aislarse y refugiarse en la comida, por poner solo algunos ejemplos.

La homeopatía es un método terapéutico muy apreciado y extendido por nuestro país, pero es muy complejo y requiere de la profesionalidad de un médico especialista para que dé sus mayores frutos.

Vale la pena someterse a una consulta su desea afrontar el problema del hambre nerviosa con tratamientos naturales.

Aunque tomar algo por nuestra cuenta raramente es buena idea, una ayuda muy simple proviene de las flores del Bach, remedio natural que sirve para armonizar las sensaciones que provocamos, ayudándonos a liberarnos del peso de la ansiedad o de nuestra particular actitud.

Existen muchos expertos en las flores del Bach o su alternativa, las flores californianas o australianas, que pueden recomendar la toma de una o más flores que se mezclen en el interior de una botella y que tomaremos en gotas al menos cuatro veces al día.

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