Cuando la sociedad obliga a operarse

Cuando la sociedad obliga a operarse
Por Multiestetica.com
2 jul 2016

La sociedad, la cultura e incluso el trabajo son algunas de las razones que llevan a muchos hombres y mujeres a pasar por el quirófano. La mayoría de ellos desean cambiar o mejorar algún aspecto de su físico, conscientes de que le abrirá las puertas en el ámbito laboral o en el entorno social. Pero también los hay que deciden pasar por el quirófano debido a causas culturales y religiosas.

De hecho, en muchas sociedades, los preceptos morales de una determinada religión o las costumbres de ese pueblo o nación obligan a algunas personas a someterse a una intervención de cirugía estética con el objetivo de evitar ser repudiados o expulsados en su comunidad.

Uno de los casos más evidentes es el de las mujeres musulmanas, que deben llegar vírgenes al matrimonio. Y lo mismo sucede con las de etnia gitana. La pérdida de la virginidad supone un gran agravio al marido y puede hacer peligrar la integridad de la mujer, ya que en algunas culturas esta ofensa se castiga con la lapidación.

Para evitarlo, muchas de estas mujeres deciden someterse a una himenoplastia, intervención cuya finalidad es la reconstrucción del himen, lo que determinará de nuevo su virginidad. Pero además, a ojos de su comunidad, evidenciará su pureza. Y es que no todas las roturas del himen son consecuencia de haber mantenido relaciones sexuales con penetración; se sabe que la práctica de algún deporte puede causar que esta membrana se rompa. Incluso muchas niñas nacen sin ella, lo que las predestina a pasar por el quirófano cuando lleguen a la edad adulta.

No solo importa la virginidad; también la altura es un requisito para conseguir un puesto de trabajo o un buen matrimonio. En algunas comunidades de la India, por ejemplo, hay personas que se ven en la obligación de operarse para ganar unos centímetros de más. El alargamiento o extensión de las extremidades es una operación que se realiza en muchos lugares sin la preparación necesaria, a pesar de la complejidad que entraña este tipo de cirugía. El médico que la practica deberomper los huesos del paciente para colocar una férula que le permita conseguir aumentar su estatura. A la dificultad de esta intervención se une un posoperatorio largo y doloroso hasta que la persona pueda andar de nuevo.

Pero también se puede conseguir mayor altura sin pasar por el quirófano por medio de la inyección de un implante de ácido hialurónico en los talones. Este tratamiento está siendo muy demandado sobre todo en hombres, que ven cómo su estatura les puede condicionar sus relaciones sociales y de pareja, o les puede vetar para conseguir un puesto de trabajo o presentarse a una oposición.

No queremos terminar este artículo sin hablar de la circuncisión, que constituye otra intervención marcada por un fuerte cariz religioso y cultural. La operación de fimosis es muy habitual en nuestra sociedad para tratar problemas en el prepucio, pero en algunas religiones supone una práctica ritual obligada. En este contexto, normalmente suele practicarse durante la infancia, pero cada vez son más los adultos que se someten a esta operación debido a su fervor religioso. Y es que la conversión obliga a algunos hombres a realizar este ritual sagrado.

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