Con la edad, mi piel se había llenado de múltiples puntos de rubí en pecho, abdomen y espalda. Algunos eran bastante grandes y me hacían sentir incómoda. Me decidí a eliminarlos y el tratamiento fue con láser y con bisturí que quemaba los más pequeños. Fue un poco molesto pero no doloroso. El resultado genial. Estoy contenta y vuelvo a lucir unos buenos escotes.

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